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Título original: "Por una Declaración universal del Bien Común de la Humanidad"

Por François Houtart

Frente a la crisis financiera que afecta a toda la economía mundial y que se combina con la crisis alimentaria, energética y climática, para terminar en un desastre social y humanitario, diversas reacciones se perfilan en el horizonte. Algunos proponen de castigar y cambiar los actores (los ladrones de gallinas, como dice Michel Camdessus, el ex-director del FMI) pero continuando exactamente igual como antes. Otros señalan la necesidad de regular el sistema, pero sin cambiar los parámetros, como George Soros. Finalmente hay aquellos que piensan que es la lógica misma del sistema económico contemporáneo que está en juego y que se trata de encontrar alternativas a éste.

 

La urgencia de soluciones es el desafío mayor. No queda mucho tiempo para actuar eficazmente contra el cambio climático. En el curso de los dos últimos años, según la FAO, 100 millones de personas han pasado por debajo de la línea de pobreza, la necesidad imperativa de cambiar el ciclo energético está frente a nuestras puertas. Una multitud de soluciones alternativas existen, en todas las áreas, pero ellas exigen una coherencia para garantizar su eficacia, no un nuevo dogma, sino una articulación entre ellas.

Leer más: Por una Declaración universal del Bien Común

Género y educación - Cuaderno temático - Renate Schüssler
 
El enfoque de género corresponde a una concepción sociopolítica y sistémica del desarrollo que se refiere a los diferentes papeles que la sociedad asigna a los individuos. Dichos papeles se reflejan, por ejemplo, en la división y carga de trabajo, en el diferente acceso a los recursos y el desigual control sobre ellos, asícomo en las distintas posibilidades que tienen las personas de ejercer influencia política y social.
 
Esto también se refleja en el sector Educación, en el acceso a los servicios educativos (por ejemplo, en la existencia de brechas que afectan la cobertura de atención a las niñas en áreas rurales) y también en la calidad, manifiesta en las prácticas de discriminación o reproducción de roles estereotipados, etcétera.El Ministerio de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania (BMZ) y la cooperación técnica
alemana Deutsche Gesellschaft für Technische Zusammenarbeit (GTZ) GMBH definen el enfoque de género como un principio elemental y estratégico de la política de desarrollo, que resalta la necesidad de asegurar la igualdad de oportunidades en los procesos de desarrollo humano como elementos fundamentales para alcanzar un desarrollo equitativo y sostenible para todos. Desde hace más de diez años, la GTZ ha asumido el enfoque de género como eje transversal de sus programas.

También en nuestro trabajo como Programa de Educación Básica (PROEDUCA) hemos tratado de incluir este enfoque. La primera parte de la presente publicación brinda una introducción y un marco teórico sobre el enfoque de género.
La segunda parte relaciona esta perspectiva con el sector educativo y brinda ejemplos de buenas prácticas.

El documento incluye, además, una introducción al tema del género en la educación en el Perú, que refleja las circunstancias en que trabajó PROEDUCA.

La publicación está dirigida, básicamente, a expertos del sector educativo y a especialistas de la cooperación internacional. Este documento constituye una primera entrega de una serie de textos temáticos básicos, que pretende brindar una ayuda informativa y un aporte conceptual para contar con una base de conocimientos sobre temas específicos. Los textos temáticos que componen la serie tienen la intención de servir de guías generales, aplicables en los diferentes países.

Por ello, no se refieren específicamente a la situación de un país, sino que tratan de incluir ejemplos de diferentes naciones y, en este caso específico, de describir el enfoque de género a nivel mundial. Algunos documentos incluyen un capítulo especial que se refiere a las circunstancias y a la situación de un país específico.

Esperamos que este material sea un insumo importante que aporte una mayor profundización sobre el tema de género y educación. Deseamos que cree un espacio para la reflexión en torno al camino avanzado, abriendo a la vez otro que facilite la discusión, la crítica constructiva y la búsqueda de nuevas posibilidades de vivir la equidad entre todos y todas.

Iris Ahr
PROEDUCA-GTZ
28 de diciembre de 2007
(Tomado: http://www.oei.es/noticias/spip.php?article1631 )
 
El conflicto político
 
En esta corta reflexión voy a intentar hacer un acercamiento al conflicto político y social desde la complejidad con el fin de evidenciar algunas formas de pensamiento y de acción que se desprenden de la crítica a las formas de pensamiento y acción cartesianas. Está reflexión pretende ser un aporte al Sistema de Alerta sobre los conflictos políticos y sociales del Ministerio de Gobierno. El documento está dividido en tres partes. Primero es un estado de la cuestión sobre el conflicto. Después abordaremos el pensamiento del conflicto desde Descartes y Morin. Por último propondremos una Ecología de la Acción para del conflicto político y social.


   1. Estado de la cuestión sobre el conflicto político y social
 
Antes de especificar lo que entendemos por conflicto, quisiera iniciar con otra pregunta que nos llevara a la pregunta inicial y es por qué ocurren los conflictos. Según Edgar Morin, precursor del Paradigma de la Complejidad, el conflicto se origina por la brecha que existe entre el modelo del pensamiento Cartesiano que nace en El Discurso del Método y la constitución de la realidad. En otras palabras, un pensamiento que divide, categoriza, clasifica, ordena, cuantifica no logra comprender una realidad compleja y se convierte en su mayor enemigo. Por consiguiente la deficiencia es de Método. ¿Qué se le escapa a Morin en el entendimiento del conflicto? Algo que es explicitado por Ranciere y Zizek y que es la comprensión de la política y la lucha de clases.

Para Jacques Ranciére, filósofo emérito de la universidad Paris VIII, sin bien el carácter inminentemente político pertenece al animal humano, siguiendo La Política de Aristóteles, y este carácter no pasa por la voz, pues ella solo es un medio para indicar el dolor y el placer, sino por la palabra que puede manifestar lo útil de lo dañino y lo justo de lo injusto, (Politica I, 1253ª 9-18), la política va más allá de la definición de lo agradable debido a la definición del Logos. Ranciére (La Mesentente, Galilée, 1995) dirá que la política esconde un Tort original -equivocación- y éste es el que nos permite entender que la política se diferencia de una justicia entendida como distribución. En cierta forma cuando la política solo busca el equilibrio o el orden ya deja de ser Política para pasar a ser Policía.

La Política comienza cuando dejamos de equilibrar las ventajas y las pérdidas y nos preocupamos por repartir las partes en común, de armonizar según la proporción geométrica las partes de la comunidad y los títulos para obtener los axiai que son los derechos de la comunidad. Esto significa que debe existir otro modo de entender la igualdad pues la política es más que un contrato que intercambia bienes y servicios, tiene que ver con una igualdad radicalmente diferente a la justicia distributiva. El fondo del problema para esta igualdad es pasar de la igualdad aritmética que preside los intercambios de los negocios y las penas judiciales a una igualdad más geométrica, proporcional al bien común. El inconveniente paradójico es que si situamos a la política en este lugar tenemos que saber que ella no se puede separar de esta equivocación fundamental Tort y que por lo tanto dentro de ella hay algo que no tiene ni derecho ni razón. Luego, dentro de la política, asísea de izquierda o de derecha, hay algo que no puede ser medido, una parte que no entra en las partes, una equivocación constitutiva.

Esta equivocación constitutiva es lo que le permite a la política encontrar su sentido fundamental y es ser: una permanente lucha contra la dominación. Eliminar la equivocación es eliminar la política. Así, la política esconde una gran decepción, ella no puede ser total, nunca puede haber una relación armónica entre los Oligoi (los ricos) los Aristoi (Los moralistas) y el Demos (el pueblo) En política hay una cuenta que siempre es falsa. Existe un desajuste entre la riqueza, la virtud y el pueblo y este desajuste es el único que permite que haya política. La bella armonía es problemática puesto que no podemos reducir la política a la aritmética de los intercambios. Por lo tanto, el hecho de que haya una no- cuenta o insatisfacción permanente es o que permite que la libertad del pueblo este presente y que le pueblo siga existiendo no como una propiedad determinable sino como lo que es: una pura facticidad. Además es la libertad como propiedad vacía que viene a colocar limites a los cálculos de la igualdad mercantil.

Esa no-cuenta que esconde la Política es lo que no puede ser definido ni por la ley ni por el tener. Esa no-cuenta, la encontramos entre el pueblo y no entre los Oligoi o los Aristoi. Esos hombres del pueblo no tienen parte en nada. Por lo tanto, el pueblo es el que se apropia de la cualidad común como cualidad propia. Así, el aporte del pueblo es propiamente el litigio. Ranciere dirá: es por la existencia de esta parte sin parte, de esa nada que es todo, que la comunidad existe como comunidad política (Ibíd., pág., 28) No es por el litigio de las Aristoi o de los Oligoi que hay política. Para ellos la política es la ciencia de la dominación de otros. En suma, el conflicto hace parte del sentido mismo de la política, un conflicto natural, en cierta forma, que hace que la política sea la lucha contra toda dominación y donde los sujetos del litigio pertenecen al pueblo.

Para Zizek (El Sublime objeto de la Ideología, 2002) el conflicto político pasa por la comprensión de la ideología y la lucha de clases marxista, esto hace que perfectamente podemos generar respuestas que nos alejan de los verdaderos problemas de la gente. Por ejemplo, frente a los grandes problemas de explotación que matan miles de personas día a día a escala mundial nos suele preocupar más la posibilidad por el fin del mundo con el Calentamiento Global. Sin embargo, no podemos trazar una línea clara entre la ideología y la realidad, esto hace que pretendiendo alejarnos de ella, nos deslicemos hasta su núcleo profundo. Inclusive se nos presenta un problema Kantiano a la manera de una antinomía de la razón crítico-ideológica y es que la ideología no lo es todo, lo cual nos hace suponer que existe un lugar donde se puede mantener una distancia con respecto de ella, pero ese lugar desde el que se puede denunciar la ideología tiene que ser vacío, por tal motivo, al caer en esta trampa volvemos a la ideología porque el único lugar desde donde se puede criticar a la ideología es desde otra ideología.

Para Marx (La Ideología Alemana) la ideología propiamente dicha emerge con la división del trabajo y de clases. La ideología no son ideas erróneas, no es inmediata. Ella es producto de la elaboración de intelectuales con el fin de sostener relaciones de dominación existentes. Luego, la ideología no surge de la vida misma, llega en la medida en que la sociedad es regulada por el Estado, por lo tanto la ideología no es pura espontaneidad, -al contrario de lo que afirma Zizek- es una imposición organizada, es una tensión.

Derrida (Spectres de Marx, Galilée, 1993) al utilizar el término de espectro indica la pseudo-materialidad que subvierte las oposiciones ontológicas clásicas entre la realidad y la ilusión. No hay realidad sin espectro porque la realidad no es la “cosa en sí” kantiana sino que está ya desde siempre simbolizada y el problema es que está simbolización siempre fracasa, porque nunca logra cubrir lo real (Lacan). Zizek afirma que la realidad nunca es directamente ella misma, se presenta sólo a través de su simbolización incompleta/ fracasada y las apariciones espectrales emergen en esta misma brecha que separa la realidad de lo real. En consecuencia, desde el conflicto político y social hay muchos fenómenos espectrales que intentan llenar el hueco de lo real, por eso no hay una línea divisoria entre realidad e ilusión, lo cual problematiza la comprensión del conflicto de Morin que pretende buscar lo real en el alejamiento de las ilusiones. En otras palabras, lo pretendido por Morin, es imposible para Zizek. Por consiguiente tenemos que aceptar que en la comprensión del conflicto la ideología está presente con sus espectros e ilusiones.

Para Zizek, la realidad es el pas tout, nunca es completa, no por perspectivismo Nietzcheano, sino porque la realidad reprime algo que es irrepresentable y en el que se funda la realidad misma. Esto que reprime es la lucha de clases. Por lo tanto en el conflicto político y social desde el gobierno podemos también reprimir la lucha de clases. Pensar como muchos intelectuales que todo es un asunto de adaptación a la sociedad y de funcionamiento del Estado es entrar en la lógica hegemónica. Otra manera es concebir a la lucha de clases como aquello que designa el antagonismo que impide a la realidad su objetividad. Nadie por consiguiente puede ser objetivo ni neutral en los conflictos. Así, la realidad del conflicto esta impedida de encerrarse en símisma.

La lucha de clases como principio del conflicto político y social hace que no pueda existir ni un principio ni una compresión totalizadora de la sociedad. Además, esto hace que tengamos que desconfiar de las totalidades racionales porque los sentidos que podemos construir necesariamente los hacemos desde la tranquilidad de un puesto burocrático, o/y desde nuestra condición de privilegiados, o/y desde nuestra identificación con las luchas de las y los pobres. Es decir, no hay un principio totalizador que pueda hacernos entender qué es el conflicto, simplemente porque todos ocupamos un lugar dentro de la lucha de clases.

Por último, la lucha de clases como aquello que se reprime en la realidad y que seguramente reprimen quienes están interesados en evitar el conflicto político y social, se asienta en una paradoja que releva Zizek y es que la lucha de clases es lo que separa a la sociedad entre ricos y pobres, hombres y mujeres, occidentales e indígenas, blancos y negros, pero también es lo que la mantiene unida por éste antagonismo que divide e impide el cierre en una totalidad racional, transparente y armónica. En consecuencia, el gesto perverso frente al conflicto es borrar las causas de la existencia de la lucha de clases porque desde el lugar de la solución del conflicto la única salida que tienen es la de eliminar la propia causa y esto es lo que perversamente sucede con el consenso y el dialogo a manera de un final casi obligado. Así, la racionalidad del conflicto es una empresa imposible porque la lucha de clases es algo que no se deja objetivar.

El grave problema de lo que acabamos de decir es que hoy se reprime doblemente la lucha de clases desde el género, lo étnico y la democracia. Todos quieren hacer realidad el sueno de la New Age, el equilibrio natural entre los opuestos cósmicos. Todos quieren vivir felices en un mundo donde todos caben con diferencias que no tocan la cuestión inhumana inherente a la acumulación del Capital. Las feministas piensan que está acentuado el principio masculino, así, basta con equilibrar con el principio femenino y quizás más adelante con principio gay y después con otros principios como el ufológico. En cierto sentido, rompemos las representaciones por irrepresentables para seguir acentuando a la política como un mero teatro de sombras desde la diversidad y la diferencia.

   1. La crítica a las formas del pensar tradicionales de enfrentar el conflicto

¿Cómo se piensa el conflicto Político y Social? Desde las ciencias políticas occidentales, -para que no se molesten los posmodernos multiculturalistas- preexiste la idea que el Estado en un conciliador de conflictos, que es igual a decir que es un generador y represor de los mismos. En Hobbes, Locke y Rousseau, los conflictos hacen parte de un universo presimbólico que se elimina con el Contrato. De esta manera se conforma un estado que en lugar de preguntarse por el conflicto, tiene una posición combativa frente a él. El Estado tiene que ser el lugar donde todos nos podamos entender. Esta postura se agudiza hoy con los filósofos del lenguaje y de la comunicación: Wittgenstein, Searle, Grice, Appel y Habermas, entre otros. En una aceptación explicita e implícita de la Modernidad como marco fundador de la política, el conflicto Político y Social no es más que una patología comunicacional. Algo falla en la interlocución cuando advertimos de un conflicto[1]. Esta forma de pensar por supuesto que coincide con la ideología Neoliberal y sobre la que advierte Jacques Poulain tiene como consecuencia la eliminación del juicio de verdad.

Para Edgar Morin, el Conflicto Político y Social se origina en un error de método, no por casualidad sino porque la manera como pensamos la sociedad y la política genera errores, ilusiones y cegueras. Estas formas de pensar se originan en el Discurso del Método de Descartes que conforma la estructura epistemológica desde la Física hasta las Ciencias Políticas. ¿En qué consiste estás formas de pensar generadoras de conflictos?

· Una primera forma es la de buscar principios simples y leyes generales que expliquen los conflictos. Creemos que el mundo de los fenómenos puede ser abordado desde la simplicidad cuando las realidades tienen cada vez más configuraciones complejas, es decir son multicausales, polifuncionales, están atravesadas por factores transversales y contienen dimensiones transdiciplinares. El discurso simple reina en el mundo político. Las leyes generales tienen una causa que supuestamente es básica para entenderlo todo. En cualquier conflicto, casi todo el mundo sabe por qué se origina y cree saber cómo solucionarlo. Lo cierto es que a pesar de las aplicaciones de estos principios simples y de leyes generales los conflictos siguen ganando en intensidad e inclusive pueden mutar en otro tipo de situaciones. Esto no quiere decir que los principios simples no tengan importancia, porque muchos problemas se pudieran arreglar de una manera simple siempre y cuando el principio simple sea el pertinente, lo que sucede es que ante la complejidad, elegir el principio correcto implica el conocimiento contextual de los fenómenos.

· Una segunda forma de pensar los conflictos es la que se desprende del principio de simplificación es el principio de reducción y de disyunción. Los conflictos políticos y sociales suelen ser reducidos a la dimensión política. Ver las cosas desde lo político es una tautología repetitiva. La debilidad del reduccionismo es que deja de lado las dimensiones culturales, económicas, sociales, medio ambientales, psicológicas, antropológicas que hacen parte del conflicto. En cierta forma, la política no se puede separar de estos otros aspectos. La paradoja es que reducir es un dispositivo epistemológico que nos ayuda a comprender pero que sin embargo genera espacios de ceguera preocupantes. Por ejemplo, si el fenómeno del Narcotráfico se reduce solo a un aspecto económico, otros conflictos se desprenden de su tratamiento. Además, el principio de reducción va de la mano con el principio de disyunción por tal motivo nosotros pensamos regularmente de la siguiente manera: o lo uno o lo otro, cuando, en realidad, suele ser lo uno, lo otro, en intensidades diferentes y otras cosas más.

· Una tercera forma de pensamiento sobre el conflicto es la obsesión que tenemos por la universalidad: creemos que solo podemos utilizar principios universales porque “solo hay ciencia de lo general”. La crítica a la universalidad por su origen hegemónico está dada en el discurso filosófico y político actual. En consecuencia, no nos atrevemos en el conflicto a inventar soluciones que aparecen en lo local, en lo singular, o en las contingencias residuales. En cierto sentido, la solución a un conflicto la tiene el experto en conflictos que ha sido formado en una universidad norteamericana o europea. La modalidad de las recetas es muy propia en este campo. Se deben seguir el mismo protocolo y nadie puede atreverse a pasar por encima pues sería un atentado contra la ciencia que en realidad es una burla del poder y sus representantes.

· Una cuarta forma es la eliminación de la irreversibilidad temporal: muchos de los conflictos pudieran evitarse si existieran pensadores complejos. Después que algo ocurra no hay como evitar que haya ocurrido a pesar de vivir como si nunca haya sucedido. No podemos evitar aquello que ya sucedió, pero si podemos prevenir que vuelva a ocurrir. En realidad la salida es muy Sartreana: no soy dueño de lo que sucedió pero si soy dueño de hacer algo con lo que sucedió.

· Una quinta forma es pensar por partes simples o por unidades de sistemas los conflictos: analizar es dividir en 1. 2. 3. etc., Las instituciones del Estado y Privadas se han conformado con el modelo Newtoniano de la máquina del siglo XVIII. Las máquinas tienen piezas y engranajes que pueden ser reemplazados cuando la máquina tiene algunos problemas. Además, algunos “iniciados” pueden creer que la máquina es obsoleta y buscarán cambiarla por una máquina más nueva, como la introducción de los TIC’s. El problema es que a casi nadie se le ocurre salir del modelo de la máquina. Normalmente los conflictos son tratados en la forma de la máquina: se le apunta al lugar y a la persona que origina el conflicto sin percatarse de las redes que envuelven al fenómeno social. Por eso es contraproducente pensar el conflicto desde el modelo de la máquina.

· Una sexta forma es pensar que el conflicto político y social se elimina cuando es reducido al principio del orden. Nuevas leyes deben surgir con los conflictos. Todo tiene que ser ordenado y ordenarse. Nada puede quedar fuera del control. Supuestamente, las organizaciones funcionan por las leyes y los principios. No ver sino ordenes es desconocer que los ordenes se originan en desordenes y caos, y se organizan y auto organizan en medio de ellos. Los ordenes que intentamos buscar y construir todo el tiempo pueden ser los dispositivos que disparen nuevos desordenes. Consideramos que los azares son apariencias debidas a nuestra ignorancia y que son las leyes generales las que gobiernan todo.

· Una séptima forma es la de pensar en causalidad lineal, superior y exterior a los objetos. Todo conflicto es multicausal, mientras tanto el cartesianismo sigue buscando una causa central. Las causas se piensan lineales por ese motivo muchas de las intervenciones pueden generar peores e inmanejables conflictos. No ver las circularidades de los fenómenos es exponerse al efecto boomerang en el que las soluciones se regresan a nosotros para pedir nuestra cabeza.

· Una octava forma es reducir el conflicto a la cuantificación y la formalización en un análisis que separa al objeto del medio y al ser del objeto. Desligar el conflicto del contexto es convertirlo en incomprensible. Los conflictos tienen que ver con las culturas, las historias y tantas otras cosas que no son visibles de manera inmediata. Presentar un conflicto desde la cuantificación hace que la complejidad desaparezca. Demostrar que el análisis de un conflicto es objetivo y neutral es casi como intentar demostrar que quien genera los conflictos es Dios o la Pachamama y quien los puede solucionar son ellos dos. La objetividad y la neutralidad en los conflictos es la mayor de las mentiras. La línea que separa la descripción de la argumentación es difusa. La descripción normalmente descansa en estructuras argumentativas, tal como lo dijera Ducrot. En realidad toda objetividad es subjetiva e inconsistente. Probar lo contrario es del ámbito de la fe.

   1. La ecología de la acción y los conflictos políticos y sociales

Las acciones no están separadas de los pensamientos, no por esto le damos la razón a quienes afirman que un buen pensamiento es la mejor acción. No, un buen pensamiento es un buen pensamiento que logra inspirar a las acciones. Desde la complejidad vale la pena intentar comprender las acciones para solucionar los conflictos políticos y sociales.

Lo primero es reconocer que las decisiones que tomamos frente al conflicto social no abandonan en ningún momento su carácter de apuesta. No estamos diciendo que las decisiones no tienen que ser racionales, tampoco que no tienen que ser colectivas, o que la emoción no quede fuera de lugar. Todo esto es para tenerlo presente. La cuestión es que la racionalidad es parcial, que la colectividad no es ningún lugar epistémico sagrado y que las emociones no conforman una totalidad con las decisiones. Al final, toda decisión es una apuesta que hacemos desde los anteriores ámbitos. Por tal motivo puede ser que resulte o no. En consecuencia, no hay fórmulas deterministas para los conflictos, sólo Harward pretende venderlas.

Si la apuesta está colocada en la sustancialidad de las acciones, cualquier acción que emprendamos no elimina la condición de riesgo e incertidumbre. Luego, la política hace su apuesta asícomo se hace desde el campo religioso según Pascal.

En cierto sentido la apuesta y su relación con la incertidumbre nos recuerda la famosa frase de Euripides: los dioses nos dan muchas sorpresas: lo esperado no se cumple y para lo inesperado un dios abre la puerta. Morin se refiere a como en siglos anteriores se creyó en un futuro repetido, acumulativo y progresivo. Sin embargo, el futuro que se pensó entra en interrogación y su impredecibilidad se chorrea por todos lados. De hecho, no hay conocimientos ciertos, Todo conocimiento tiene el riesgo del error, la ilusión y la ceguera. Las certezas dogmáticas, intolerantes y doctrinales contienen muchas ilusiones. Lo más sano es tener conciencia del carácter incierto del acto cognitivo.

Segundo, las acciones frente al conflicto deben ser estratégicas, lo cual no quiere decir que no deben ser planeadas. Las acciones estratégicas no designan un plan determinado. Para construir buenas estrategias se requiere imaginar los diversos escenarios que se pueden crear a partir de ella y aquellos que pueden ser modificados. En cierto modo la estrategia es del ámbito de las acciones posibles. A diferencia de los planes que son fijos, lineales y luchan contra el azar, las estrategias utilizan y aprovechan el azar. Una buena estrategia utiliza errores del adversario.

Tercero, las acciones no son del dominio de las intenciones. Las intenciones no hacen a la acción. Morin dice que nosotros no tenemos el control de las acciones desde el momento que estas salen de nosotros, es por ese motivo que toda acción tiende a crear bifurcaciones y derivas, en otros términos, muchas de las acciones que nacieron en buenas intenciones se convirtieron en fuentes de enormes conflictos políticos y sociales. Por consiguiente el dominio de la acción es aleatorio y ridículo. He aquíla ironía de los sistemas de control y de las leyes, que nosotros podemos estar muy tranquilos cuando en realidad estos están allía manera de olla presión. En realidad la acción tiende a escapar a las intenciones y puede regresar en la forma de Boomerang sobre nuestras cabezas. La visión lineal de las acciones es mutilante. Por ejemplo la política del petróleo solo consideró los recursos, sus expertos olvidaron la historia, la política, las religiones, los mitos, por eso estos factores pueden regresar y vengarse de quienes intentan manipular las acciones. Algunos creen que se domina la acción porque conocen las entradas y las salidas al sistema. En complejidad, la ecología de la acción es tajante: las acciones no se pueden predecir.

Cuarto, para el conflicto Político y Social lo mejor es prepararnos para lo inesperado. El error mayor es ser triviales. La prepotencia es letal en estos casos. Todo lo importante suele venir en el vehículo de lo inesperado. Es paradójico prepararse para lo inesperado porque precisamente esto no se puede preparar, por ello necesitamos del pensamiento complejo, porque nos da varias posibilidades de acción. Desde la complejidad no podemos dormir en la apariencia mecánica. Lo que sucedió ayer de pronto no se repite y lo que sucede hoy no sucederá indefinidamente. Todo esto no implica rechazar el determinismo, sabiendo que el descubrimiento no se puede programar.

Quinto, ir más allá de las discusiones morales de los fines de los medios. Existencialmente los fines siempre han justificado los medios. Los medios no están subordinados a los fines. Hay fines que hacen inservibles a los medios y medios que dan sentido a los fines. Morin (Los Siete Saberes Para La Educación del Futuro) afirma que, las acciones perversas pueden conducir a resultados excelentes, además la pureza de los medios no es absolutamente cierto que conduzca a los fines deseados.

En conclusión

En breve, el conflicto político hace parte de la política pues en la medida que la política sea una lucha contra la dominación, el conflicto es consustancial a la política. En el núcleo de la lucha contra la dominación nos encontramos con la lucha de clases, por tal motivo el ordenamiento de la polís y la funcionalización de la cité son líneas contrarias a la política misma. Dicho conflicto se agrava con el modelo cartesiano del pensamiento y su prolongación pragmática. Su consecuencia inmediata para el Estado es no defender ordenamientos injustos, luchar por una igualdad real, transformar los sistemas máquinicos burócratas y permitir la expresión política de esa no cuenta de los que no tienen parte que se deriva del Demos y que genera conflicto entre con los ricos y los pretendidamente virtuosos de la sociedad. Por consiguiente, más que prevenir el conflicto tenemos que sostenerlo, permitir su expresión pues de su manifestación depende la vitalidad de la política.


[1] El cinismo inocente de Habermas aparece en la entrevista que concede después del acontecimiento del 11 de septiembre y al que se refiere como una distorsión en la comunicación, publicado en el libro La filosofía del Terror
 
Para evadir la Etica, seamos Eticos

Buenos días a todas y todos


Le agradezco a la Comisión Anticorrupción por el honor que me han hecho al invitarme a hablar sobre la Ética de la Indignación, en esta mañana, con todos ustedes.

En el 2003 comenzamos –muchos de ustedes y personas de otras países aceptaron la propuesta- a reconocer que este no es un tiempo de diálogos, consensos, sino de Indignación. El derecho al cabreo es lo más ético en un tiempo de impotencia y globalización.

Hoy quiero aprovechar para profundizar un poco más en esta dirección, justo en este momento cuando la Comisión está discutiendo y definiendo tres líneas en que se pretende ir desde las Veedurías en su lucha contra la corrupción: Desarrollo Local, Participación Ciudadana, Políticas Públicas.

Para desarrollar esta reflexión quisiera dividir la reflexión en tres momentos:

   1. Por favor, un café sin cafeína y una ética sin ética y la cuenta, gracias.
   2. Lo que pasa no es nunca lo que pasa.
   3. Dos conclusiones finales.



   1. Por favor, un café sin cafeína y una ética sin ética y la cuenta, gracias

Ser ético sin ética es propio de los tiempos en que la fantasía y el simbolismo huyen de la realidad dejando a la ética bajo la máscara del cinismo político. Invirtiendo la ética de Adela Cortina: ser ético es un buen negocio, podríamos decir, que los mejores negocios son aquellos que involucraron la ética, por eso algunos tipos de lucha contra la corrupción pueden ser la mejor manera de mantener una corrupción galopante.

La educación puede enseñar la ética sin ser ética, sigue enseñando el núcleo de la corrupción con sus discursos de economía, sus modelos de desarrollo, sus antropologías posmodernas y sus valores que no disuenan en nada con una moral cristiana. Morin utilizaba en el algún momento la figura del Titanic para referirse a la gran máquina de la educación, la cual se va hundiendo con los cuatro motores que la impulsa: la economía, la técnica, la ciencia y el desarrollo, sin mirar para otro lado. A partir de este hecho podemos decir que una sociedad puede dedicarse a la ética, asunto que nos interesa en nuestros tiempos, sin ser ética. Intentemos probar esta afirmación.

Actualmente existe una fuerte tendencia a las formas Light de vida. La realidad se de-sustancializa cada vez más. En las formas de alimentación ocurre algo muy particular. Aparece el café sin cafeína, la Coca Cola Zero, la grasa sin nata. Todo aquello que constituye algo, de pronto sigue apareciendo pero a la manera de una cáscara, ya no contiene el núcleo. Nos proponen lo que es sin núcleo sustancial, es decir otra cosa en lo mismo, sin la carga gravitacional.

El fenómeno desustancializador va más allá de las fronteras gastronómicas, también lo encontramos en la política internacional. Por ejemplo Rumfield, propone una guerra sin víctimas. Nos dice que la fuerza militar más poderosa del mundo puede atacar a un país desarmado y bombardearlo durante semanas sin que haya muertos, es más, sin que haya victimas. Imposible pero sin embargo se dice y oficialmente se acepta.

La sensación es análoga en el mundo tecnológico: ya estamos en la Aldea Global, sin embargo, resulta que el próximo es cada vez más un potencial enemigo. De igual manera, el grupo de Davos –los más ricos del mundo- ha propuesto la revolución dentro de su discurso, pero asícomo el café no tiene cafeína, el liberalismo propone una revolución sin revolución[1].

Pero, ¿cómo un mundo que va a la ética para romperla puede lograrlo? El acto de estar en la ética sin ética, lo podemos explicar mejor desde la perspectiva hegeliana. Así, algo que es afirmado, contiene su negación y una negación negada no es igual a una afirmación. Veamos primero una afirmación negada o una negación afirmada. Por ejemplo, llama la atención que hoy se hable de las libertades, y se esté seguro de tener actos libres. Los marcos coactivos sociales y culturales son muy fuertes. En USA existen las comunidades Amish que viven cerradas a la cultura norteamericana. A la edad de los 17 años se le deja libre a los chicos y las chicas, ellos ingresan en lo normal de esta cultura: alcohol, sexo, violencia y drogas. Después de dos años de desenfreno total, el 95% de los chicos regresan a su anterior vida comunitaria. Este acto no es libre, porque pasas de una vida totalmente coactiva al desenfreno sin ningún tipo de apoyo; al final el resultado va a ser creer en un retorno voluntario, libre, cuando esto no es cierto. Algo parecido sucede con las libertades de expresión en los Medios. La libertad de expresión es limitada dentro de todos los lugares. Especialmente en las instituciones; éstas nunca son democráticas, tampoco lo es la familia, ni la empresa, ni el estado, ni las organizaciones. Quizás hayan algunas formas organizativas que se acerquen, pero no existe en la realidad de manera absoluta; a pesar de ello, hoy el escándalo de la derecha contra los gobiernos socialistas de América Latina es que ellos niegan la libertad de expresión y atentan contra la democracia, como si esto existiera en los países autodenominados demócratas.

¿Hay algún lugar en el que los sujetos pueden tener la posibilidad de actuar libremente? Estos lugares no existen. La familia reprime al mismo tiempo que forma; la sociedad con sus leyes también lo hace. Y aún así(y esto llama la atención) nosotros hablamos del respeto por los espacios. Tenemos el ejemplo de libertad de opinión en los medios: sabemos que el diario más pequeño, no publica el pensamiento de un periodista sino en la medida en que este siga los parámetros del marketing, criterios del mercado de los que depende la comunicación.

La negación de la negación que no llega a una afirmación es el caso de la discusión en la presidencia norteamericana de Bill Clinton cuando se preguntó si un gay podía pertenecer al ejército. Por supuesto, la mayoría de las voces opinaban que no, porque a estas instituciones solo pueden ingresar hombres y hombres machos. Al final de la discusión, todo terminó en no preguntar sobre la identidad sexual a alguien que ingresara al ejército por respeto a su libertad y sus derechos. Esto es una negación de la negación, pues se esconde otra cosa totalmente opuesta a lo negado y es la familiaridad de estas instituciones, -lo mismo que la Iglesia- con la vida homosexual.

Una política actual Europea muy conocida por nosotros es la tolerancia y el multiculturalismo. En todos estos países se invierten grandes cantidades de dinero para que las sociedades sean tolerantes y respeten las diferencias. En una mirada rápida parece que estos países hacen políticas civilizadas y éticas, sin embargo, hay algo llamativo dentro de todo esto. El último fin de semana un chico fue asesinado por un grupo Nazi en Madrid. Él estaba en contra de la marcha convocada por un partido de ultraderecha, Democracia Nacional con un discurso contra los extranjeros. Cuando algunos ciudadanos pidieron que estos partidos no sean legitimados, asícomo se le impidió a Batasuna su expresión política, resulta que su existencia hace parte del juego democrático, un juego que autoriza a unos y niega a otros. Además, el argumento expuesto es el de la jurisprudencia actual: no se les puede impedir manifestarse contra los extranjeros, además en la muerte del chico tendría que demostrarse una relación con el discurso y esto es improbable. Esta acción disuena cuando España autoriza que aterricen aviones de la CIA con personas arrestadas ilegalmente en cualquier parte del mundo. De esta manera, desde la política antiterrorista se puede arrestar a no importa quien, pues con ello se impide que comentan el crimen que estamos seguros cometerán en el futuro, expresión del Pitonismo Asesino que lleva a arrestar a cualquier persona no por el delito cometido sino por el que puede llegar a cometer.

Alain Badiou, considera que estos tiempos éticos son los mejores para fortalecer las políticas hegemónicas en el mundo, por esta razón dice: a veces es mejor no hacer nada que contribuir a la formación de los caminos formales que hagan visible lo que el imperio reconoce como ya existente. Luego, hacer algo en ciertos momentos no es lo más recomendable. La obsesión por el hacer pragmático toca las dimensiones de la corrupción. En Argentina surgió la siguiente expresión con respecto a los políticos corruptos y su inacción: es mejor ser corrupto y hacer algo, a no ser corrupto y no hacer nada.

También hacer significa ir más allá de las apariencias. Por ejemplo, la política multicultural de Europa y su tolerancia pueden ser definidos en la mayoría de los casos con una frase de Zizek: Hazte a un lado porque si no te escupo. En efecto, con la afirmación se está negando. Por ello la negación del racismo no es igual a su prohibición sino al reconocimiento más brutal.

Hegel es el filósofo que nos puede ayudar a comprender esta inversión con su dialéctica: dentro de las afirmaciones siempre vamos a encontrar negaciones. El caso de las universidades es el más patético, ellas pueden tener los discursos más revolucionarios. Al mismo tiempo, estos discursos y prácticas están inscritos en verdaderos sistemas burocráticos totalitarios, en la obscenidad de la administración que no valida sino aquello que tenga algún resultado, algo que sea completamente útil, por eso los lugares para los soñadores, que mucho bien le harían a las instituciones, están clausurados. Paradójicamente, los lugares emancipatorios y racionales universitarios tienen su soporte en un sistema administrativo represivo e irracional.

Otra razón de por qué se está en la ética sin ser ético la encontramos en un discurso que pronunciara Jacques Alain Miller en Brasil sobre el goce al que nos lanza la sociedad en general y frente a los traumas y las frustraciones del mismo. Se vende la literatura y los cursos del autodominio a fin de prepararnos para el estrés del goce. El goce es el mundo de las utopías, por ello no tienen razón quienes dicen que ya no estamos en el mundo de las utopías, por el contrario, nos chocamos con ellas. Por ejemplo, La patria ya es de todos, la cultura es de todos, el petróleo es de todos.

Dentro de este goce posmoderno, se vive lo que Etienne Balibar ha llamado la crueldad excesiva dentro de una reflexivización global, la cual es un tipo de violencia sin razones utilitarias o ideológicas propias del racismo y del terrorismo. Es un tipo de violencia que hace sentir bien a quienes la ejercen, por ejemplo, golpear a un sudaka, hace bien a muchos españoles. Este es un tipo de violencia en la que el mal es estructurado y motivado por el desequilibrio más elemental en la relación entre el yo y el goce. En este momento lo que nos molesta es que el otro pueda mantener una relación privilegiada con el objeto, dirá Zizek. Las explicaciones dadas en este caso ya no tienen eficacia simbólica. Los Skinheads pueden hablar de razones de violencia, como trabajadores sociales, sociólogos, y psicólogos sociales, pero por encima de estas razones lo que tenemos es la mera violencia efectiva y la impotente e ineficiente interpretación.

Por último, otro factor de la ética sin ética es el propio a la política actual. Marx decía en el Capital: Sie wissen das nicht, aber sie tun es. (Ellos no saben lo que hacen pero lo hacen) Esta frase que sirve para definir la ideología implica el cinismo de ingenuidad. Al final siempre se puede decir que no sabíamos, que no teníamos intención de hacerlo, que la culpa fue del otro, es decir, el no saber, las intenciones y el otro son la mejor respuesta para evadir la respuesta de la responsabilidad. Decir que no sabíamos a pesar de haberlo hecho es decir que nos encontramos en una ingenuidad básica y constitutiva. Reconocemos los presupuestos falsos, y la distancia entre la realidad social y nuestra representación distorsionada, es decir, existe una falsa conciencia. Entonces, para hacer las cosas bien, bastaría con tomar conciencia y disolver la ideología[2].

La Escuela de Frankfurt decía que no se trata de decir las cosas o de buscar lo que está más allá de lo visible. Desde Platón sabemos que las apariencias engañan, el punto central es ver cómo la realidad no puede reproducirse sin esta llamada mistificación ideológica. No es sacar una mascara para ver lo real, es que la realidad implica la distorsión ideológica pues ella se encuentra inscrita en su misma esencia. Tras una máscara que se levanta hay otra máscara y asísucesivamente. Así, creer ver algo porque levantamos la tapa es ver otra cosa que no es lo Real, por eso desenmascarar, correr el velo, resultan operaciones simples. En cierta forma, ver la ratonera nunca es posible. Esto es parecido al chiste de Lacan refiriéndose a una anécdota de Alphonse Allais: alguien señala a una mujer y profiere un grito de horror: mírala, qué vergüenza, debajo de sus vestidos está totalmente desnuda.

Sloterdijk afirma que el sujeto cínico está en la distancia entre la máscara ideológica y la realidad social y pese a ello insiste en la máscara. Luego, la formula nueva del cinismo ya no reposa en la falsa conciencia sino en la obscenidad pura: ellos saben muy bien y sin embargo asílo hacen. Este es el cinismo de mis estudiantes en una universidad de Quito. ¿Cuál es el problema en enriquecerse, en matar tiburones, etc.? La razón cínica es la que sabe de una falsa conciencia, sin embargo no se renuncia a ella. Así, el problema no es el no saber, es el saber cínico y realizar dicho saber.

Sloterdijk diferencia el cinismo del kinismo. El Kinismo es el rechazo popular, plebeyo, de la cultura oficial por medio de la ironía, es el tipo de humor que suele aparecer en vivos o revivos. Se enfrentan las patéticas frases de la ideología oficial dominante exponiéndolas al ridículo y en su máximo interés: la ganancia.

El cinismo es la respuesta de la cultura dominante a la subversión kinica, pretendiendo encontrar razones para conservar la máscara. El cinismo no es inmoral, es la moralidad puesta al servicio de la inmoralidad. Podemos verlo en el fenómeno de los presos sin sentencia, si bien la opinión publica rechaza la pena de muerte, está de acuerdo en que estos “tipos” no pueden salir de la cárcel, aunque hayan cumplido su sentencia o lleven varios años sin juicio.

La mejor forma de cinismo es la política correcta aparece la cual revela la obscenidad del objeto. Hoy se muestra lo que antes no se podía ubicando las prohibiciones en otro lado.

Por ejemplo:

· Existe el espectáculo de una persona que se masturba.

· Un escultor muestra los cadáveres de animales.

· En algunos círculos de los Estados Unidos se ha formulado la propuesta de repensar los deseos de los necrófilos, incluso se ha llegado a pensar que asícomo se firman permisos para la donación de órganos con fines médicos, deben existir permisos similares para permitir entregar los cuerpos a los necrófilos con el fin de garantizar su disfrute.

La política correcta bordea constantemente el goce. Con la política correcta pasa lo del don Juan de Kierkegaard: él puede acostarse con todas las mujeres, pero bajo la condición de considerarlas muertas. De la misma manera, el mejor prójimo es quien está muerto o los amores perfectos son con los muertos o los platónicos.

Con la política correcta, le decimos a los otros y las otras que los aceptamos siempre y cuando sigan nuestras reglas. En efecto, en este tiempo las oposiciones son otras: ya no son entre comunistas y derecha sino entre demócratas y socialistas -supuestamente no demócratas-. No reconocemos que las guerras por la democracia esconden la apropiación de los recursos, y que el Neoliberalismo sigue ampliando el grupo de los pobres en el mundo.

En los tiempos de la política correcta las oposiciones ya no son claras. El problema entre la izquierda y la derecha resulta banal. Quizás la izquierda tenga claridad en lo político y no en lo económico y al final siga la economía del capitalismo. La derecha puede negar la política para seguir las líneas de una economía totalmente ideologizada. Al final no nos confrontamos con el antagonismo entre la riqueza y la pobreza, el cual siguen siendo un principio estructurante que no nos permite ver la intolerancia de los otros y sus antagonismos.

En suma, la política correcta es la mejor forma de entender que estos tiempos de café sin cafeína y de goce sin antagonismos corresponde a un tiempo de dedicación exclusiva a una ética sin ética.

   2. Lo que pasa no es nunca lo que pasa

La ética puede ser evadida en su propio gesto. ¿Por qué tal fenómeno? La ética de la indignación implica ir al núcleo de la sociedad y la cultura, y esto normalmente se evade. Hacemos éticas justificativas de la moral de los pueblos. Partamos de las fotos publicadas en el 2004 en Internet donde se revelaban las torturas a las que eran sometidos los prisioneros de Abu Grhrain en Bagdad. Hubo dos fotos que fueron permanentemente señaladas: la del prisionero con una capucha negra y con cables eléctricos en sus manos y la de los cuerpos desnudos amontonados mientras ríen los militares norteamericanos. Ambas fotos parecen una performance de las presentadas en los teatros de Manhattan. A diferencia de las torturas en tiempos de las dictaduras militares, absolutamente secretas –todavía no se conoce lo que realmente pasó en Chile, Argentina, Ecuador, en relación con las desapariciones- hoy las desapariciones tienen una condición más psicológica, como la grabación que “se escapa” en la ejecución en la horca de Sadam Hussein. Para Zizek las fotos recuerdan ritos de iniciación (éstos aparecen en el ingreso a muchas de las instituciones norteamericanas), donde los novatos son obligados a beber sangre o ha realizar rituales sado-masoquistas. Con ello, podemos decir que lo ocurrido en la realidad nos lanza a situaciones practicadas dentro de las sociedades pero negadas por la misma sociedad.

El problema de vivir en un mundo que despertó a la ética, pero no quiere confrontarse con ella, es que la ética tendría que llegar al núcleo duro de la sociedad y de la cultura y colocarse en contracorriente de su moral. La ironía institucional es que si bien la ética forma parte de su lema y de su filosofía, las instituciones no resisten posiciones subjetivas y comprometidas. En efecto, el escándalo es que alguien sea ético.

Ahora la famosa frase que exhibe la derecha como botín de guerra pertenece al Rey de España: ¿Por qué usted no se calla? El contexto era el de la crítica que hacía Rodríguez Zapatero a los gobiernos que no respetan las reglas democráticas. La ironía es que las reglas democráticas criticadas a los países que quieren caminar por el Socialismo, en realidad son respetadas siguiendo el espíritu del Liberalismo que las constituyó. La democracia ha sido radicalizada en estos países. Luego, el dilema no es elegir entre ser o no ser democrático, sino en transitar de una democracia formal a una democracia radical, y frente a ello confrontarnos con las derivas al interior de la misma democracia, no reconocidas por quienes pretenden defender “el cascarón” de la democracia.

El reconocimiento del núcleo de lo Real acontece en determinadas situaciones solo para justificar la violencia contra otros y esta es una manera de desplazar lo reprimido. Freud tiene un caso que ilustra lo que venimos de decir: un esposo tiene celos patológicos cuando cree que su esposa lo engaña siempre que sale de casa; pero continúa Freud: pero los celos siguen siendo patológicos a pesar de ser cierto. Igualmente, a los judíos se les acusaba de explotar a los alemanes y seducir a las mejores chicas, esto es perverso, aun si fuera cierto. Lo mismo sucede con Irak, a Hussein se le acusó de dictador y realmente lo fue, pero eso ha justificado el terrorismo más cruento de este siglo, el terrorismo de la política Norteamericana. En las tres situaciones aparece el discurso del amo de Lacan. En consecuencia, las preguntas para ir al núcleo de la sociedad y la cultura serían: ¿por qué necesitamos condenar a la mujer? ¿Por qué condenar al judío? ¿Por qué condenar a Hussein? En estas respuestas están las auténticas razones de los juicios, que no son mentiras, por el contrario son grandes verdades que justifican la violencia contra los otros y las otras.

Las éticas contemporáneas evaden el núcleo de lo Real en el momento que se erigen como una opción válida bajo el decreto de despolitización de la política. Intentar ser éticos por no creer en la política es un gran error. Exhibir la partida de defunción de la política con una ética que muchas veces es una moral simplona, es dejar las cosas como están. La ética de la indignación es para adentrarnos en la política en lugar de llevar la política a la ética. En otras palabras, desde la ética vamos al fondo de la política para descifrar su goce y sus vicisitudes y desde allíconstruir la ética. Lo que tenemos que hacer es la ética desde la política.

La noción de humanidad suele ir de la mano de la ética. Sin embargo, un error permanente es pensar que la ética es una defensa de aquello definido como humano. Este es un error de la ética Habermasiana. En el caso de Levinas lo humano no incluye al musulmán, el rostro del musulmán es la negación de la humanidad, afirma Zizek. De esta manera podemos advertir que lo inhumano no se encuentra fuera de lo humano, es la creación de aquello que definimos como humano, por tal motivo, necesitamos ventilar el núcleo de lo real.

El problema al definir lo humano, -como en el caso de Butler- es que transitamos necesariamente en la distinción Kantiana entre el juicio negativo y el juicio indefinido. El juicio negativo es: él no está muerto y el juicio indefinido: este es un no muerto, es decir, puede estar vivo o muerto. El juicio indefinido es el verdadero núcleo de la subjetividad, no es la ética para los otros o por los otros, es la ética de símismo bajo las condiciones de su propia falla y limitación. Al no hacer la distinción los musulmanes, -en el caso de Levinas- son los muertos vivos.

Otra deficiencia de las éticas es situarlas en el binomio del bien y el mal. La ética pretende ser un combate contra el mal pero hacerlo desde el bien es un problema porque el lugar del bien lo ocupa la moral del cristianismo, un bien con el carácter universal para ser impuesto a otros y otras. Honestamente, el bien debe ser un lugar vacío, si está lleno, la ética es un proselitismo de iglesia. No hacerlo desde este vacío es caer posturas de pasividad, limitación, alineación e ideologización.

La ética de la indignación al zambullirse en el núcleo de lo real se convierte en un testigo ambiguo. El testigo es el protagonista por antonomasia de la ética. Agamben considera que el musulmán es el testigo de los campos de concentración, sin embargo, por esta misma razón no puede hacer la ética. No nos alegramos de que esté vivo, nos preguntamos ¿por qué está vivo y los demás están muertos? El testigo absoluto de la ética genera su propia imposibilidad. Este es el caso de muchos casos de corrupción denunciados por los mismos que participan y al no recibir la coima esperada, denuncian a los otros.

Ingresar al núcleo de lo Real es confrontarnos con él, es especial con su goce. En este sentido la ética tiene que ver con un personaje de Kafka: Odradek es la encarnación del goce, que Lacan definió como lo que no sirve para nada, (Seminario XX) El goce es lo que no podemos alcanzar pero es también aquello de lo que no podemos separarnos. La transgresión esconde el goce. Dentro de la corrupción hay un goce que se experimenta y comparte quién lucha contra ella de manera diferente. La corrupción es el goce máximo del Capital, se trata de acumular sin medida, apropiarse de aquello que es de todos, y adelantarse porque otros nos pueden ganar de mano.

Dentro del mundo de la burocracia el núcleo de lo Real adquiere formas insospechadas. El genio de Kafka está en haber erotizado a la burocracia, un dominio sin ningún erotismo: “es el funcionario a cargo quien exige del pobre peticionante una prueba de que ha nacido” En efecto, el encuentro con el burócrata es el encuentro con lo divino pues él nos puede decir que nosotros no existimos. El otro día en un banco un empleado me hizo tener un problema de personalidad, me dijo que el que estaba en la foto no era yo pues la firma no era igual, luego mi cuenta no era mía. Créanme que estuve a punto de volverme loco, porque tenía que probar que yo era yo. En realidad, hay tantos obstáculos en la burocracia los cuales sirven para posponer el trabajo indefinidamente. La burocracia finge estar ocupada sólo para provocar la expresión: miren cuán ocupado estoy.

Dentro de la ética también hay un núcleo ambiguo: la vergüenza. Un día viajando en un taxi, escuché a un periodista confesando su vergüenza por el ranking de los países corruptos que suele enviar el Banco Mundial a través de Transparencia Internacional. Nos colocaban entre los primeros países corruptos con Venezuela. Pero, ¿qué es la vergüenza? En el film Las Luces de la Ciudad, de Charles Chaplin, hay una escena en la que un vagabundo por equivocación se come un silbato, el vagabundo avergonzado intenta desesperadamente disimular los sonidos sin saber cómo hacerlo. El exceso parte del centro del cuerpo, nos da vergüenza pero es incontrolable. Es muy parecido a saber la vedad pero fingir que no se trata de eso. La vergüenza es por el otro, afirmaba Sartre, por tal motivo la experimentamos bajo el efecto de la castración que nos impone el otro.

En el mundo de los controles, hay algo que me llama la atención y es la importancia dada a la mirada. Al núcleo de lo real, intentamos simbolizarlo creyendo que al darle palabras y razones podemos entenderlo mejor, cuando en realidad buscamos escapar de él. En un film de los hermanos Marx, aparece la siguiente frase: “¿A quién le crees? ¿A lo que ven tus ojos o a mis palabras?”. Con ello decimos: el orden de lo simbólico tiene más importancia que la realidad. Por eso, la lucha en el campo de los medios es importante, no basta con ser honesto, hay que parecerlo, o como dice Maquiavelo, aunque no seamos éticos lo mejor es parecerlo. En este sentido, las luchas tienen un componente adicional a tener en cuenta: ¿quién gana la opinión pública? Con los medios que tenemos es una respuesta aparentemente fácil.

Tras la mirada está el núcleo de lo Real. Somos realistas y reaccionamos pues lo que nos dice la ley no es siempre lo mejor, queremos volver a los datos que procesan los ojos. Las Veedurias y los Observatorios siguen dicha línea. Sin embargo, el ver no es una garantía absoluta. A esto apuntaba Lacan con su seminario Los no tontos se equivocan, para indicar que quienes creen no estar atrapados por la decepción simbólica, y confían en sus ojos, son quienes más se equivocan. Cuando solo creemos en lo que ven nuestros ojos se pierde la eficiencia simbólica. En efecto, es la eficiencia simbólica la que nos ayuda a ver y además, dicha carga simbólica nos ayuda a cohabitar con los otros y las otras. Por consiguiente, a pesar de todo lo que vemos, es el simbolismo quien nos permite seguir creyendo en los hombres y las mujeres y en las instituciones a pesar de sus acciones inmorales, su crueldad y su ineficiencia.

¿Podemos esperar una sociedad sin corrupción? Quizás no. Pascal decía: para creer basta con arrodillarse, arrodíllate y creerás. Es parecido al lema de los alcohólicos anónimos: fíngelo hasta que lo creas. La afirmación es: yo creo; la negación es: yo finjo creer; la negación de la negación es: realmente creo sin darme cuenta. Sabemos que uno de los problemas de la corrupción es la indiferencia, pero, ¿qué tan indiferentes somos? El problema no es la indiferencia, es que la indiferencia implica la creencia en la corrupción, similar a la noción de ideología pues creemos estar fuera de ella para su mayor eficacia. De Niels Boro, premio Nobel de Física, se cuenta la anécdota de la herradura en la puerta de su casa, por lo que alguien le preguntó si él era supersticioso a lo que contestó negativamente, y continua: la deja ahíporque sus efectos se sentían más cuando no se creía en ello. Este es el mismo problema de la indiferencia, que basta con no creer en ella para obtener sus efectos.

Evadir el núcleo de lo Real de la corrupción es desplazar al otro el problema. El mundo contemporáneo ha colocado la creencia en el otro, afirma Zizek: el otro cree por nosotros, lo mismo que se ríe por nosotros en los programas de risas enlatadas. El ejemplo típico es el padre de familia que no cree en el papa Noel pero hace el árbol ya que sus hijos si creen, y los hijos no creen, pero no le dicen al padre para no decepcionarlo.

La corrupción vista desde el núcleo de lo Real es el propio exceso de la sociedad en la que vivimos. Lacan decía que el amor es dar lo que no se tiene a alguien, y Zizek acotaba: y que no lo desea. El exceso del ser amado es consustancial al acto de amor. El exceso en el amado es el lugar de inscripción de mi propio deseo. En este sentido pretender acabar con la corrupción sin tocar la moral, el tipo de sociedad en la que vivimos, su plus de goce, es luchar contra molinos de viento.

En realidad el problema no es la corrupción sino el núcleo reprimido de la sociedad y las instituciones. En el film, Cuestión de Honor, Tom Cruise y Demi Moore son abogados del ejército norteamericano designados para investigar el crimen de un soldado en la base de Guantánamo. Nadie puede negar que ese soldado fuera asesinado allí. Todo el esfuerzo es para hacer visible el famoso Código Rojo que todos saben de su existencia, pero se reprime. Dicho Código consiste en la orden de matar a no importa quien cuando la soberanía y la institución se encuentran en peligro. Al final, el general Jack Nicholson confiesa la existencia del Código Rojo en un acto de furia con los abogados acusadores.

En suma, ahora podemos comprender mejor la función de la ley, que dice representar los intereses de todos pero que en realidad es de unos pocos y señalar su obscenidad puesto que con ella se puede hacer lo que se quiera. En este dominio, la máxima paradoja es convertir a la víctima en criminal.

   3. A manera de conclusión

Quiero terminar con una cita y un chiste

La cita es la siguiente:

“Los esfuerzos masivos para desarrollar el Tercer Mundo…no fueron motivados por consideraciones puramente filantrópicas sino por la necesidad de traer el Tercer Mundo a la órbita del sistema comercial occidental para crear un mercado en continua expansión para nuestros [de Estados Unidos] bienes y servicios y como fuente de mano-de-obra barata y materia-prima para nuestra industria. Este fue [también] el objetivo del colonialismo especialmente en su última fase…Existe una continuidad impresionante entre la era colonial y la era del desarrollo, tanto en los métodos usados para lograr sus objetivos como en las consecuencias ecológicas y sociales de aplicarlos” (Eduard Goldsmith, en Development as Colonialism; en Goldsmith 1996:253, citado por José de Souza)

En este sentido, el problema del desarrollo no es solamente si es local o global, si es sustentable o no, es ¿qué desarrollo queremos? ¿A quién beneficia el desarrollo? ¿Contra quién se instaura? Por este motivo, las veedurías no hacen mayor cosa cuando solo les interesa que los fondos se utilicen honestamente sin ingresar al Núcleo de lo Real.

El chiste dice lo siguiente: las Naciones Unidas decidieron hacer una encuesta mundial con la siguiente pregunta. Por favor, diga honestamente que opina sobre la escasez de alimentos en el mundo. Los resultados fueron un desastre porque los europeos se preguntaban sobre que quería decir la palabra escasez, los africanos que eran alimentos, los británicos, qué era por favor, los americanos, qué era el resto del mundo, los cubanos qué era qué opina y en la republica dominicana todavía se esta discutiendo en el parlamento qué significa honestamente.

Los chistes casi siempre son ideológicos y éste no es la excepción. La cuestión que dejo planteada es sobre la honestidad: ¿qué significa ser honesto? ¿Qué implica que la honestidad sea tan central en la lucha contra la corrupción? ¿Podemos aspirar a tener instituciones honestas, aunque no tengan seguridad ética sobre los hombres y las mujeres? ¿Qué tan importante es la honestidad de los individuos a pesar de que las instituciones no garanticen que lo sean? ¿No son estos los tiempos de la indignación pues la honestidad reprime el núcleo de lo Real?

Muchas gracias por su escucha

Freddy Javier Alvarez Gonzalez

Quito, 15 de Noviembre del 2007


[1] Me preguntó si la noción de Revolución Ciudadana del gobierno actual está inscrita dentro de la desustancilización contemporánea.

[2] En la lucha contra la corrupción muchos piensan que el problema se resuelve creando conciencia, como otra forma repetitiva de la imposibilidad a escapar de la sociedad Ilustrada.