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 Consideraciones de Interculturalidad en Relación a las Personas Sordas y Oyentes

La cultura[1] hoy en día es un concepto que ha presentado algunos inconvenientes al ser definida, si consideramos las distintas perspectivas desde donde se la ha tratado a través de la historia. Inicialmente del, latín colere que significa cultivar haciendo referencia a las personas sedentarias del campo que trabajaban la tierra. Luego se utilizó el término civilización para referir prácticas en las zonas urbanas, pasando por concepciones de prácticas no naturales, por lo tanto, las ideas de “civilización” asociadas, al reconocimiento de la diversidad, junto a la perspectiva evolucionista que ponía a algunas como el modelo a llegar, las otras quedaban como “primitivas”.  Las versiones más actuales que pretenden aparentemente aceptar la diversidad en función de las prácticas, costumbres, tradiciones, leyes, modos bajo los cuales se organiza un grupo social reconocer la cultura como construcción social [Guerrero:2002, Pp. 51].
      
“El problema sobre el cual se levanta una discusión y crítica hacia el término parte del hablar de ‘La Cultura’ y no de ‘las culturas’, es decir se reconoce y legitima únicamente a una cultura, (en nuestro caso la blanco-mestiza). El origen del desconocimiento cuestionado se lo puede comprender como prácticas etnocentristas aprendidas, entendiéndolo como “repudiar pura y simplemente formas culturales […] que se alejan de aquella que nos identificamos”[2], Dicho en otras palabras “consiste en el hecho de elevar, indebidamente, a la categoría de universales los valores de la sociedad a la que yo pertenezco”[3] generalmente referida esta pertenencia, contradictoriamente con los procesos históricos de reivindicación e insurrección conocidos, al modelo blanco-mestizo, y en nuestro caso local “la concepción de Estado-nación en el Ecuador se fundamentó […] en base al principio de igualdad [homogenizante, por lo que] el paradigma de ciudadano estaba ligado a la cultura dominante”[4], bajo las cuáles se efectúan las prácticas cotidianas, así se dicten a sí mismas de incluyentes.
 
Los trabajos académicos han abordado principalmente el tema del mestizaje, sin embargo “en Ecuador […] la imaginación oficial de una identidad nacional ha sido construida por las élites urbanas nacionales blancas o blanco-mestizas [proclamando] al mestizo como prototipo de ciudadano ecuatoriano moderno [pero como menciona Whitten] no significa que los blancos se indianizan sino por el contrario, que el indio se blanquea”[5] y si esto refiere en primer término al blanco-mestizo y el indio, nosotros retomaremos la crítica en tanto hay un único modelo reconocido frente a diversidades que no se reducen a los indígenas o los afroecuatorianos, sino una visión mucho más amplia.
 
Pero, ¿Por qué hablar de interculturalidad en la relación entre personas oyentes y Sordos? ¿Constituyen el grupo de las personas Sordos una cultura distinta a la de los oyentes o es una variación o cultura en la cultura? ¿Es necesario hacer nuevos cuestionamientos en función de la interculturalidad y las personas Sordas?
 
 
Como lo citan en el artículo ‘Interculturalismo, ciudadanía cosmopolita y educación intercultural’, la multiculturalidad hay que entenderla como “nueva expresión dentro del pluralismo cultural que, afirmando no únicamente lo diferente sino también lo común, promueve una praxis generadora de igualdad, liberad e interacción positiva en las relaciones entre sujetos individuales o colectivos culturalmente diferenciados” [Jiménez:2003, 174][6]
 
Tomando como referente la cita anterior, las Comunidades de Personas Sordas, que en los últimos veinte años, aproximadamente, aparecen se visibilizan en el vivir cotidiano especialmente en las tres ciudades grandes de Ecuador (Guayaquil, Quito, y Cuenca) logran de algún modo afirmar no únicamente lo diferentes, sino las expresiones comunes como son educación, trabajo, formación de familias, deporte. A pesar de un número pequeño, en relación con el resto de la población, no sólo que promueven acciones como ocupar plazas de trabajo, sino que generan espacios de igualdad como la posibilidad de “asociarse” a través de varias organizaciones en ciudades y pueblos. Entonces cobran vida las ASOCIACIONES DE SORDOS. Ellas son la prueba de que las Personas Sordas exhiben colectivos culturalmente diferentes, gracias a la interacción positiva en los espacios en los cuales interactúan. Hay un reconocimiento tácito, muchas veces, pero reconocimiento al fin. Con el andar del tiempo, estas asociaciones forman la FENASEC Federación Nacional de Sordos del Ecuador.
 
Teresa García nos abre un camino para entender este tránsito de las Comunidades de Sordos en la vida civil ecuatoriana. Ella dice: “Se trata de conciliar el particularismo cultural con la defensa de los derechos humanos universales y de relacionar los derechos individuales con los derechos diferenciados. Se trata de asignar un lugar a las minorías nacionales y a los grupos étnicos dentro de los Estados en los que se hallan, aunque no haya habido muchos partidarios de la concesión de derechos específicos y hayan sido más numerosos los que los han negado, por temor a romper la unidad nacional. Se contempla aún el derecho a la propia cultura como un derecho exclusivamente individual de la persona, no de una colectividad”[7]. Aplicando sus palabras a la realidad de las Comunidades de Sordos, aparece un nuevo concepto, la vigencia sin dilaciones de los derechos humanos universales. Hay un eje de ejecutación, la relación que se fomenta entre los derechos individuales, en este caso de las Personas Sordas, como derechos diferenciados, junto a los derechos universales. ¿Por qué juntos y no frente a frente? No se trata de enfrentamientos, oposiciones, pugnas. No es la rancia lucha de “diferencias por diferencias” es la convivencia armónica de la cultura propia (Sorda) en la unidad nacional. Desde hace algunos años atrás, se proclama precisamente esa convivencia armónica que tantos los pueblos indígenas como los afro-ecuatorianos, tiene en la multiculturalidad o pluriculturalidad de la trama del Estado.
Sólo allí se puede comprender la afirmación de García: < Se contempla aún el derecho a la propia cultura como un derecho exclusivamente individual de la persona, no de una colectividad> quizás al escribir este discurso, posiblemente la autora no pensó en grupos humanos como los Sordos, su intensión, posiblemente fue apuntar a que es el individuo, como tal, agraciado con su derecho a ser él mismo y no otro. En este caso, a ser Sordo; no, “no oyente” como se lo ha clasificado desde el paradigma de la discapacidad. Los derechos humanos deben conocerse desde esa dimensión, el ser.
 
“Interculturalidad significa acercamiento y relación entre culturas diversas, reconocimiento explícito de la propia identidad cultural, valoración y aceptación de las identidades culturales diferentes, apertura hacia realidades distintas a la propia”[8].
No puede haber interculturalidad, sin el ejercicio del acercamiento usando un mismo espacio, vivenciando un mismo tiempo. Las comunidades Sordas, se reúnen para celebrar sus fiestas, sus experiencias, sus realizaciones y lo hacen en compañía de los oyentes. Eligen y proclaman reinas, presidentes, campeones/as en varios deportes, recorren las ciudades y van al campo, a las playas, en grupos interculturales para gozar de las compañías de sus familias y amigos (Sordos y oyentes). Esto hace que reconozcan su propia identidad cultural, le den valor y sean aceptados tal como son. Sin tapujos o  disimulos o reservas. ¿Por qué habría de haberlos? Tanto los Sordos como los oyentes se abren hacia realidades distintas con un denominador común: seres humanos.
De allí que, son acertadas las palabras de Carmen Bel: “Supone más bien: -Fundamentar y consolidar el hecho de la igualdad en dignidad y derechos del ser humano provenga de donde sea, cumpliendo los Derechos Humanos; -Cómo educar en clave intercultural para que no se legitime la exclusión social por la diversidad cultural y -crear actitudes y convicciones capaces de posibilitarla”[9] porque las estrategias de la paz, germinan precisamente en la inclusión social. Hombres y mujeres educados para ejercer sus derechos, van a reconocer sin dilaciones la igualdad en dignidad. Hay números esfuerzos en América Latina, para educar y construir para la paz, a través de articular un eje transversal que parta el conflicto (convivencia desconfiada del otro) y se transforme en temas de interculturalidad. Su metodología para lograr el objetivo yace en un enfoque socio-afectivo, que busca integrar lo intelectual, corporal, emocional y espiritual, en tres momentos básicos del proceso de aprendizaje: el sentir, el pensar y el actuar. Esta metodología altamente participativa, de hecho va a sensibilizar a los actores, acerca de los grupos “diferentes”, su forma de vida, costumbres, cosmovisiones.
 
Muchas veces, quizás la mayoría, la dificultad radica en el proceso comunicativo. Esto se hace más evidente cuando se trata de la Cultura Sorda. La presencia de la “Lengua de Señas” (LSEc) es el meollo de la situación. Se hace eminente el conocimiento y difusión de ese instrumento, toda vez que “es imposible no comunicar”. Comunicar, al decir de Trujillo, tiene una esencia: lo intercultural es situacional. Así lo expresa, “se describe estáticamente cuando se utiliza para describir una situación comunicativa en la que se ponen en contacto dos (o más) individuos que se perciben el uno al otro como pertenecientes a distintas culturas; se describe dinámicamente cuando se utiliza para describir los mecanismos que se ponen en funcionamiento en esa interacción comunicativa y, especialmente, para que esa comunicación sea efectiva. Por ello, la interculturalidad es situacional frente a la pliriculturalidad (que es cognitiva) y la multiculturalidad (que es social)”[10]
 
Finalmente, Patricio Guerrero afirma “la multiculturalidad, si bien reconoce la existencia de diversidad de culturas que coexisten en determinado espacio, no considera el aspecto relacional que se teje entre estas, sino, por el contrario, las muestra dispersas, segregadas [así] en el supuesto respeto a la igualdad de derechos, se busca anular la existencia de conflictos y oscurecer las desigualdades y asimetrías sociales”[11]
 
Hay una verdad insoslayable, muestras dispersas de Personas Sordas, que lejos de contribuir a construir Cultura Sorda, buscan “perderse en las comunidades de oyentes” ¿Por qué se produce este fenómeno? Años de discriminación. El advenimiento de corrientes sustentadas en los Derechos Humanos Universales, ponen en evidencia estos comportamientos. En cada cultura, en cada grupo humano, hay un despertar por buscar ser más solidarios, más conscientes y sensibles frente a la diversidad cultural. No se trata en consecuencia de una simple aceptación de la diferencia cultural en sí misma; tampoco de poner el acento en la diversidad y el hipotético enriquecimiento que de ella se deriva. La diversidad aportada por las Comunidades de Personas Sordas, malvive entre nosotros y todavía no se percibe como fuentes de grandes posibilidades y riqueza. ¿Cómo es la cosmovisión de las Personas Sordas? ¿Qué significa construir “señas” en vez de “palabras”? ¿Cómo leen la realidad? ¿Qué pueden aprender los oyentes de los pensamientos, sentimientos y acciones de las Personas Sordas? Por lo tanto vivir la interculturalidad es para oyentes y Sordos:
  • fundamentar y consolidar el hecho de la igualdad en dignidad y derechos del ser humano provenga de donde sea, cumpliendo los Derechos Humanos;
  • cómo educar en clave intercultural para que no se legitime la exclusión social por la diversidad cultural y
  • crear actitudes y convicciones capaces de posibilitarla.
  •  
No es una utopía, que cientos o miles de personas, a más de conocer, se comuniquen en Lengua de Señas. No es utopía diseñar políticas coherentes con la práctica de la interculturalidad Sordos-oyentes.  Esto requiere distanciarse de actitudes paternalistas y populistas que ocultan los objetivos fundamentales mediante un intento de relaciones interculturales en base al folklore, gastronomía, seudo-arte etc. y al mismo tiempo, es necesario elaborar un concepto de integración intercultural operativo y abrir medios idóneos para su consecución.
En el tema de interculturalidad, se habla de muchas cosas, aquí queremos decir sobre todo, educar para la convivencia solidaria y enriquecedora entre personas de culturas y sociedades distintas; el punto central, cómo educar tanto a personas Sordas y cómo educar a personas oyentes.
Como proyecto socio-político y educativo exige:
·         respeto y asunción de la diversidad;
·         recreación de todas y cada una de las culturas presentes;
·         emergencia de una nueva síntesis que acoja y cohesione diferencias sin fusiones. 
 
Magdalena Ortiz Dávila.


[1] Los primeros apuntes refieren principalmente al recorrido histórico que nos hace Patricio Guerrero en el libro “La Cultura”. Ediciones Abya Yala, 2002.
[2] STRAUSS, Levi. “Antropología Estructural”. Editorial Siglo XXI. México, 1987. Pp. 308
[3] TODOROV, Tzvetan. “Nosotros y los Otros”. Editorial Siglo XXI, México, 1991. Pp. 21
[4] SALGADO, María Judith y otros. “Diversidad: ¿sinónimo de discriminación?”. INREDH, 2001. PP.14
[5] MUTEBA, Jean y otros. “Diversidad: ¿sinónimo de discriminación?”. INREDH, 2001. PP. 222
[6] RODRÍGUEZ, Martín; PALOMERO, José Emilio; PALOMERO, Pablo. “Interculturalismo, ciudadanía cosmopolita y educación intercultural”. 2006. Disponible en: dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2234407
[7] GARCÍA Giradles, Teresa. “De la ciudadanía social a la ciudadanía multicultural”. 2000. Disponible en: http://revistas.ucm.es/trs/02140314/articulos/CUTS0000110033A.PDF
[8] VALLESPIR, Jordi. “Interculturalismo e identidad cultural”. 1999. Disponible en: http://dialnet.unirioja.es/servlet/fichero_articulo?articulo=118044&orden=86432
[9] BEL Adell, Carmen; GÓMEZ Fayrén, Josefa. “La interculturalidad, estrategia para la paz”. 2000. Disponible en: http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=105632
[10] TRUJILLO Sáez, Fernando. “En torno a la interculturalidad: reflexiones sobre cultura y comunicación para la didáctica de la lengua”. 2005. Disponible en: http://meteco.ugr.es/lecturas/reflexiones.pdf
[11] GUERRERO Arias, Patricio. “Corazonar. Una antropología comprometida con la vida” FONDEC. Quito 2007.

 

Informal learning: una tendencia en ascenso
 
"Los alumnos comprometidos en programas de aprendizaje informal observan que están transitando por una experiencia enriquecedora que, además de proveerles nuevos conocimientos, les permite compartir sus propias experiencias y ser útiles a los demás", señalaron recientemente los especialistas Tao, Millard, Zalfan, Chen y Davis, en una ponencia dictada con motivo de la Conferencia Internacional de e-Learning organizada por IADIS y celebrada en la ciudad de Lisboa.

Para los expertos, "informalmente, una experiencia de aprendizaje describe lo que un aprendiz ha hecho y con que recursos". Por ello, indicaron que este tipo de instancias deben estar consolidadas sobre estrategias que soporten decididamente el aprendizaje colaborativo. Es decir, que permitan aprender reutilizando prácticas y experiencias, para construir el conocimiento en sociedad con los demás participantes de proceso educativo.

"Aprovechando la tecnología semántica basada en entornos web, es posible manejar los recursos de aprendizaje más inteligentemente", aseguraron durante la conferencia titulada "Knowledge based Learning Experience Management on the Semantic Web".
B-Learning
 
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El B-Learning o Blended Learning hace referencia a un mix de actividades de enseñanza, tanto presenciales tradicionales como de elearning.
Este tipo de aprendizaje combina todas las ventajas apreciables del elearning y del aprendizaje "habitual" o presencial. Esta mezcla -en el modelo de formación- lo convierten en un ejemplo único. Por B-Learning podría considerarse -dando un ejemplo válido y típico- el usar técnicas de elearning en una aula con un grupo de estudiantes, que acceden a herramientas de elearning juntos, en forma simultánea. Este es uno de los ejemplos clásicos y más frecuentes.

"El Blended Learning ha llegado y está aquípara quedarse. Es el mejor y más flexible método de formación para corporaciones del que disponemos, hoy en día", aseguró el especialista Iñigo Babot durante una reunión con empresas argentinas organizada por la compañía líder en soluciones de e-learning, AXG Tecnonexo.

"En compañías medianas o grandes puede ser complicado adaptar la intensidad de la educación, por áreas, a perfiles profesionales específicos: ya que todos somos diferentes. Pero, con un conjunto amplio de actividades a realizar, con ayuda de técnicas avanzadas y empleando Blended Learning, pueden segmentarse muy bien los planes de formación continua para que encajen, casi perfectamente, en lo que cada individuo, cada equipo funcional, o cada nivel jerárquico de la empresa necesite. Con ello, se logrará una gran calidad y eficacia, una enseñanza actualizada, poliédrica y personalizada (a la carta), incluso en enormes multinacionales", detalló.

A partir de las experiencias compartidas por el experto, ofrecemos a nuestros lectores algunas consultas efectuadas durante la jornada por los representantes de las empresas presentes en el intercambio corporativo.

¿Cuáles son las ventajas que el aprendizaje híbrido tiene, desde el punto de vista de la formación corporativa?

El proceso de aplicación del Blended Learning, cuando esté ya plenamente evolucionado comenzará, por ejemplo, cada nuevo año (debe hacerse periódicamente, tipo chequeo médico general), con una evaluación de resultados de la formación continua recibida el año anterior, para cada empleado.

Luego, se medirá la evolución de nuestros conocimientos, técnicas, habilidades y competencias globales, comparándolas con las óptimas para desempeñar perfectamente nuestras funciones en la compañía. Sea cual sea nuestro nivel en la organización y teniendo en cuenta que se conoce bien nuestro historial, esto puede lograrse en una sola mañana: una entrevista personal a nosotros y nuestros superiores inmediatos, que deberían implicarse y, quizá, algún test actitudinal o aptitudinal online (actualmente, muy avanzados), si aun quedase alguna duda concreta. Por supuesto, nuestras inquietudes y peticiones serán especialmente valoradas.

Nuestro perfil actualizado se guardará en un archivo confidencial y, a continuación, se programará nuestro plan de formación (diferentes actividades enfocadas a reforzarnos), para el año que entra.

Por ejemplo, el Sr. X, directivo en funciones muy estables necesitará:
•  Un curso eLearning de finanzas.
•  Asistencia a tres conferencias-coloquio presenciales sobre liderazgo.
•  Lectura de un libro sobre comportamiento organizativo.
•  Dos módulos eLearning sobre técnicas de comunicación. - seminario de una escuela de idiomas, 30% presencial – 70% virtual, de inglés para negocios.
•  Participación en un proyecto virtual comunitario pan-europeo (15 participantes de 8 países diferentes), organizado por una escuela de negocios, sobre gestión del tiempo.
Todas estas actividades serán tutorizadas virtualmente por un experto (generalmente, profesor de una escuela de negocios o un centro universitario) que irá midiendo nuestro aprovechamiento y nos responderá preguntas.

A principio del próximo año, se repetirá el proceso: chequeo médico, análisis de nuevas necesidades y plan de gimnasia mental para el siguiente curso.

Esta programación puede ser muy adaptable, pues hay mucha parte virtual y poca presencial, y puede planificarse individualizadamente (en general, para altos directivos) o sistematizarse para niveles funcionales y jerárquicos de requerimientos muy similares (en general, para mandos intermedios y colaboradores). La efectividad es altísima, pues esta formación poliédrica a la carta refuerza nuestros aspectos más débiles.

¿Piensa usted que el blended learning sustituirá al e-learning en el mundo corporativo?

Sípues, como he dicho, el Blended Learning aglutina las ventajas del eLearning y muchos otros tipos de métodos docentes.

¿Cómo está la situación de la formación corporativa a través de las nuevas tecnologías en España en comparación con otros países? ¿Qué es lo que está causando las diferencias?

La situación es agridulce. Dulce porque en España existen algunas corporaciones con programas muy evolucionados, tanto como puedan estarlo los mejores del mundo, y equipos de desarrollo verdaderamente punteros. Agria porque en nuestro país, el problema es que tenemos muy pocos ejemplos de excelencia. Cierto es, como he dicho, que los pocos con que contamos son muy destacables y se codean con los más prestigiosos a nivel global, pero deberían existir muchas más empresas que apostasen decididamente por la educación a través de nuevas tecnologías

España es un país tradicionalmente muy timorato con la innovación y muy miedoso a la hora de tomar la iniciativa y emprender, al contrario de lo que sucede en los USA. Por eso existen tan pocos buenos ejemplos. Esperemos que esto vaya cambiando.

Durante el último año hemos visto un gran incremento en la disponibilidad y el uso de las tecnologías Web 2.0. ¿Cómo pueden estas herramientas, por ejemplo marcadores sociales, RSS feeds, blogs, wikis y avatares, contribuir en la formación y el aprendizaje corporativo?

Bueno, yo creo que ciertamente influirán positivamente y facilitarán las cosas. Pero el talento de los profesores, de los diseñadores de contenidos, de los tutores virtuales, seguirá siendo la clave fundamental del éxito y con muchísima diferencia con cualquier otra, de eso no le quepa duda.

Los maestros son el pilar básico para ayudarnos a descubrir cosas y esta verdad aplica, de igual modo, en todos los tipos de herramientas pedagógicas conocidas. Y también será verdad para los nuevos métodos docentes. Se elija el sistema de formación que se elija, sea éste eficaz o no, sea muy clásico o ultramoderno, un profesor excelente puede hacer muy bueno un mal método y un maestro malo convertirá en ineficaz una herramienta técnicamente perfecta.

Además del blended learning y las tecnologías Web 2.0, ¿hay actualmente otros aspectos o novedades que afecten a la formación corporativa?

En mi opinión hay un factor muy importante que vengo observando cada vez más frecuentemente: el reconocimiento explícito que se viene dando en muchas corporaciones, por primera vez, de que el mejor profesor es el que ya está dentro de la compañía: un compañero más veterano que puede ‘enseñar oficio’ (y no sólo ‘transmitir información’) a los empleados más jóvenes que él. No hay que traer profesores de fuera: hay que buscarlos en casa.

(Tomado http://www.elearningamericalatina.com/edicion/ultima/na_1.php )
 
Política de confianza en sistemas de e-learning
 
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José Mangione (Elearningtouch.it)

Analizamos la fiabilidad y seguridad en los sistemas de formación virtual, haciendo hincapié en la importancia en cómo generar un clima de confianza en entornos virtuales.


(E-learning Europa) Un sistema global de telecomunicaciones debe tener en cuenta una serie de factores (entre los que se incluyen la seguridad, la autogestión, la accesibilidad, la transparencia, la fiabilidad, aspectos éticos, cuestiones lingüísticas y aspectos legales). Los requisitos para el respeto de estos factores y la gestión de servicios relacionados son una gestión de la confianza en Internet y la protección de los servicios de privacidad y seguridad.

En nuestra vida cotidiana solemos organizar nuestras acciones sobre la base de lo que Giddens describía (1991) como "confianza básica". Sin embargo, las nuevas experiencias a veces cuestionan el propio concepto de confianza.

Las diversas teorías sobre la confianza y su relación con la comunicación constituyen la base para la idea de que es necesario intentar entender el papel que desempeña la confianza en la definición de las relaciones entre profesor y estudiante en un contexto de aprendizaje en línea (Merill 1999).

En comparación con la enseñanza presencial, en la enseñanza en línea puede resultar difícil crear un clima de confianza, por lo que es posible que no sea fácil confiar en una institución o un profesor que no podemos ver.

Para investigar la dinámica de confianza en la educación a distancia, es preciso encontrar un medio que permita abordar la complejidad del entorno educativo y la interconexión de las relaciones humanas, tecnológicas e institucionales.

En la experiencia de la enseñanza en línea, existe una importante relación entre la confianza y el rendimiento. Una característica clave del aprendizaje a distancia es la interacción; las investigaciones sobre la demanda de interacciones realizadas hasta ahora han proporcionado importantes directrices de referencia para los profesores que organizan cursos a distancia. La confianza tiene un papel crucial en la educación a distancia, y ya ha habido varios intentos de conseguirla en los sistemas de educación en línea.

También es necesario un mayor énfasis en la seguridad y la privacidad en relación con los sistemas de aprendizaje, ya que de la confianza depende de que el proceso de interacción entre los estudiantes y el proveedor del servicio sea satisfactorio. Todos los sistemas de e-learning, como cualquier otro proceso de tecnología de la información, están expuestos a riesgos de seguridad. Actualmente la seguridad es un requisito imprescindible, por lo que el proyecto de formación virtual debe incluir un análisis de riesgos como parte integral. Por otro lado, las instituciones deberían establecer directrices relativas a aspectos legales como la privacidad, el plagio y los derechos de autor.

Las investigaciones deberían desarrollar mejoras en las tecnologías de seguridad y privacidad en el e-learning, prestando especial atención a la privacidad de la red, la protección de la privacidad de la ubicación del usuario, un enfoque basado en la gestión de la seguridad y la política de privacidad, mecanismos de confianza y la forma de aplicarlos al e-learning, para cumplir los requisitos de privacidad.
El formador mecánico: nuevas aportaciones a un tema recurrente en la Tecnología Educativa
 
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INTRODUCCIÓN

La idea de escribir esta comunicación nació de la lectura de un párrafo llamativo de un libro, el cual lo es más si tenemos en cuenta que la obra lleva por título Medios audiovisuales y nuevas tecnologías para la formación en el siglo XXI, es decir, que se ubica dentro de la visión de futuro de conocidos autores en el campo de la Tecnología Educativa en nuestro país:

"La Inteligencia Artificial ha comenzado a aplicarse a los Hipermedia por, entre otras cosas, la complejidad de estos materiales: especialmente cuando contienen una gran cantidad de información se hace necesario algún tipo de ayuda "inteligente". Por otro lado, las representaciones comúnmente utilizadas en los sistemas hipermedia son compatibles con las representaciones "frame based", las cuales pueden integrarse con las búsquedas basadas en reglas y técnicas para toma de decisiones que caracterizan la Inteligencia Artificial." (Bartolomé, 1999, p. 124)

La cita no hace más que manifestar un hecho constatable, pero las consecuencias para la Tecnología Educativa exceden el campo de la simple incorporación de herramientas inteligentes a sites educativos. Las frecuentes referencias a esta práctica y su progreso cada vez mayor nos van a conducir, tarde o temprano, a plantear la posibilidad de que un sistema artificial sustituya por entero al elemento humano en un sistema de formación.

Al respecto, pueden encontrarse argumentaciones sobre lo quimérico de esta posibilidad basadas en aportaciones procedentes de la psicología cognitiva y de las ciencias de la computación, en consonancia con las tendencias de principios de la década de los noventa. A finales de los noventa, sin embargo, hace falta recapitular y revisar la argumentación inicial, dado el progreso de la Inteligencia Artificial y la difusión de sus resultados, asícomo la demanda de programas "inteligentes" en diversos ámbitos de la actividad humana.

Este artículo realizará, pues, una puesta al día acerca de la cuestión del "formador mecánico" y revisará los principales argumentos a considerar para el tratamiento de dicha cuestión.

1. DE LOS PRECEDENTES SOBRE EL MODELO MECÁNICO A LAS NECESIDADES ACTUALES EN ENTORNOS FORMATIVOS


En psicología cognitiva existen dos enfoques a la hora de establecer la analogía entre procesos mentales y procesos comunicativos mecánicos, denominadas versión débil y versión fuerte de la analogía computacional:

"La versión débil establece una similitud funcional entre ambos sistemas y utiliza el vocabulario de procesamiento, pero de un modo esencialmente instrumental. En ningún caso se pierde la perspectiva psicológica.(...)

La versión fuerte de la analogía considera que el ordenador es algo más que una simple herramienta conceptual. La analogía se lleva a sus últimas consecuencias. (...) El objetivo del científico es elaborar una teoría unificada de procesamiento de información que englobe ambos sistemas." (Vega, 1989, p. 32)

El intento de usar este enfoque en su faceta más pura para explicar el funcionamiento de la mente humana fue abandonado por los cognitivistas debido a lo imperfecto de la analogía mente-canal de información, sin embargo tuvo una influencia notable en la configuración de la psicología cognitiva (Vega, 1991; Bunge y Ardila, 1988). Actualemente, además, se pueden encontrar opiniones en contra de la versión fuerte, sobretodo por lo que se refiere a tratar cuestiones relacionadas con el aprendizaje (Coll y colaboradores, 1997).

Sin embargo, el simple abandono de un enfoque no sirve como argumento en en contra de su validez. La fuerte relación que han mantenido la Teoría de la Información, la Tecnología Educativa y la Psicología del aprendizaje en este siglo ha hecho posible la aparición de modelos "mecanicistas" con fuerte base conceptual y experimental. Weltner, por ejemplo, es un investigador que se sitúa en esta línea, ya que señala relaciones fuertes entre estas disciplinas:

"Para una teoría de la enseñanza pueden extraerse consecuencias, sobre todo, a partir de la limitación de la capacidad existente en el hombre para recibir y asimilar información (...) Esto es importante para la teoría del lenguaje didáctico, de la tecnología educativa y de la didáctica de medios" (Weltner, 1983, p. 237)

Dicho autor, además, cita los referentes de Frank y Cube como investigadores pioneros en utilizar la Teoría de la Información de forma directa para explicar procesos de aprendizaje. La filosofía subyacente a su visión les lleva a realizar estudios de asimilación de bits en los procesos de enseñanza-aprendizaje y a experimentos de medición de la eficiencia en la comunicación (Schorb, 1983). Y los éxitos en la aplicación de la Teoría de la Información, sin más, nos llevan inmediatamente a la analogía fuerte en psicologia cognitiva y, en Tecnología Educativa, a la posibilidad de reducir la tarea del formador a reglas mecánicas (pero complejas) de actuación en los procesos de enseñanza-aprendizaje.

En ingeniería informática, el campo de la Inteligencia Artificial, al igual que la Psicología Cognitivia y la Tecnología Educativa, ha adoptado dos vías, fuerte y débil, a saber: por un lado, una parte de la investigación en Inteligencia Artificial intenta dotar al ordenador de capacidades de razonamiento aparentemente similares a las de los humanos (la lógica difusa y los sistemas expertos, por ejemplo, se enmarcan en esta vía); por otro, se intenta utilizar el ordenador para simular procesos relativos a la inteligencia humana y a los sistemas vivos (los programas de vida artificial y los llamados "agentes autónomos" se enmarcan en esta otra vía).

A veces no es posible distinguir entre ambas versiones al observar los prototipos "pensantes" o "vivos"; sin embargo, por lo que se refiere a la cuestión que nos ocupa, ambos nos remiten al problema que se plantea en este artículo. El auge, además, de la Inteligencia Artificial en los últimos años, debido a la aplicación exitosa de sus programas informáticos en entornos industriales, ha hecho que los sistemas expertos en particular desembarquen en los sites de navegación hipertextual, viniendo a cubrir la necesidad de orientación detectada por diversos autores (Gray, 1990; Bartolomé, 1994; Cabero, 1996; Bartolomé, 1999)

Si bien es cierto que los programas de Inteligencia Artificial tardaron en aplicarse a proyectos reales (el primer programa que salió del laboratorio fue el XCON, aplicado en 1979 a la configuración de sistemas de la Digital Equipament Corporation), se produjo una explosión de la demanda en la primera mitad de la década de los ochenta. El progreso de esta industria de base, unida a la proliferación del uso de Internet en los últimos años, creó la cuna ideal para la aplicación de "sistemas inteligentes" destinados a ayudar a los usuarios.

Se había asícerrado una etapa: el enfoque de la analogía computacional fuerte no había, ni mucho menos, impuesto su explicación de la realidad, pero la investigación aplicada que le servía de base se había consolidado como uno de los campos destacados en la ingeniería informática. En consecuencia, los nuevos descubrimientos de la computación permitirán que la conjetura del formador mecánico siga viva. Veamos, pero, con más detenimiento los argumentos actuales a favor y en contra de dicha posibilidad.

2. PROBLEMAS PREVIOS A LA DISCUSIÓN: LA CONCEPTUALIZACIÓN DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL


El término Inteligencia Artificial se acuñó en el Congreso de Darthmouh en 1956, pero fue definida de forma muy poco rigurosa y con una total carencia de unanimidad entre los investigadores. En realidad, digamos que a los informáticos les preocupaba obtener éxitos concretos antes que hacer grandes contribuciones a la epistemología de la ciencia. Por ello, una definición de referencia que se tomó durante un tiempo fue la de Minsky, que la entendía simplemente como "el arte de hacer máquinas capaces de hacer cosas que requerirían inteligencia en caso de que fuesen hechas por seres humanos".

Para poner un ejemplo, según el criterio de Minsky, el sumar dos números se incluye en la programación clásica y no en la inteligencia artificial. Es decir, siempre que hubiera un algoritmo (simple o complejo) para resolver el problema con éxito se entendía que el ordenador era mecánico y que en ningún modo imitaba la inteligencia humana. En cambio, si para resolver el problema hacía falta utilizar estrategias heurísticas (esto es, ensayar, volver atrás, probar otro camino, etc.), síse consideraba que la cuestión pertenecía a la inteligencia artificial.

En rigor, dicha distinción es del todo incorrecta bajo el punto de vista de la programación, ya que las estrategias de tanteo supuestamente inteligentes son descompuestas en órdenes elementales ejecutadas por la máquina binaria. Es decir, no se cambia de ordenador para ejecutar un programa de inteligencia artificial y, por poner un ejemplo, los algoritmos recursivos (que son la base de las estrategias de ensayo y error) son traducidos por el compilador a algoritmos iterativos (que son los que usualmente se usan en la programación "no inteligente").

Esta deficiencia en la conceptualización ha sido resuelta asumiendo que la clasificación en comportamiento inteligente y no inteligente de las máquinas es una cuestión de apariencia. De hecho, Turing, ya planteó su test en estos términos, al preguntarse si una máquina podría suplir a un humano y engañar a un observador. Por tanto, una definición actual podría ser válida si no entrase en la "forma de razonamiento", tal como se expone en [www.geocities.com/Silicon Valley/Campus/7808/ia.html].

Sin embargo, una profundización precisamente en la "forma de razonamiento" nos da uno de los primeros argumentos a considerar en la cuestión de si es posible una sustitución del formador humano por un sistema mecánico, como veremos en el apartado siguiente.

# LA "FORMA DE RAZONAMIENTO": UNA DIFERENCIA DE HARDWARE

Las diferencias entre el razonamiento humano y el razonamiento mecánico son una de las bases del aprendizaje como tal y, por tanto, uno de los argumentos que utilizamos para rechazar que la formación de seres humanos sea "delegable", en un modo u otro, en sistemas mecánicos.

Una característica importante de nuestro modo de razonamiento es la facilidad para abandonar una tarea inacabada y volver a ella posteriormente. Tomemos una pregunta sencilla a modo de ejemplo: ¿Qué distancia es mayor, 3.000 metros o 2 millas?

La tarea principal es la de comparar dos distancias, pero para hacerla necesitamos antes realizar la conversión de uno de las dos escalas de unidades. Podemos suponer que un individuo resuelve el problema de la siguiente manera: almacena el resultado "3.000 metros" en su memoria y, sin olvidar que al final ha de comparar, realiza la conversión de millas a metros. Entonces el individuo tiene que recuperar la información "3.000 metros" y compararla con "3.906 metros", es decir, tiene que volver a la tarea principal (realizar una comparación de dos cantidades) después de obtener el resultado de un cálculo secundario (convertir de millas a kilómetros).

Dejar la línea maestra de un algoritmo para realizar un cálculo o razonamiento secundario y volver después a él se llama, en informática, "bifurcar a una subrutina". Los ordenadores también pueden hacerlo; no obstante, los recursos utilizados son formalmente diferentes a los de las personas. Para saber cómo volver al punto exacto donde se había dejado pendiente la tarea principal, el ordenador lo anota en una parte de la memoria especial: la pila. Cuando el ordenador termina una tarea secundaria busca en la pila el número de instrucción donde se abandonó el proceso principal y se dispone a ejecutar la orden que viene a continuación.

El detalle que se debe retener de este proceso es la capacidad del ordenador de bifurcar sin dificultad a subrutinas dentro de subrutinas, ya que dicha operación no le cuesta ningún esfuerzo (dado que simplemente "anota" la dirección de regreso, cosa que no hacen los humanos). Es decir, el ordenador puede abandonar provisionalmente una tarea secundaria porque exige el cálculo de una tarea terciaria diferente, y asísucesivamente, tantas veces como el problema requiera. Para las personas, en cambio, es muy difícil sostener un razonamiento con tantas bifurcaciones sin perderse; se estima que un individuo normal tiene serias dificultades para introducir más de cinco tareas una dentro de otra.

Antes de considerar este aspecto, en la computación tradicional se decía que los ordenadores sólo aventajaban a las personas en velocidad, por lo que se los comparaba, a modo ilustrativo, a un hipotético individuo increíblemente poco dotado para el razonamiento pero capaz de sumar mucho más rápido que cualquier otra persona. Como se ha expuesto, la ventaja "intelectual" del ordenador es muy superior en un aspecto diferente: el de la bifurcación a subrutinas.

Este descubrimiento permitió acometer un tipo de problemas donde la resolución de los mismos dependía de la potencia para bifurcar a tareas secundarias (y de orden superior) y volver con éxito a las tareas principales. Un ejemplo típico e ilustrativo de estos problemas es el del caballo en el tablero de ajedrez (se trata de, a partir de una posición cualquiera sobre el tablero, mover el caballo de manera que recorra todos los cuadros, sin pasar dos veces por una misma casilla).

La resolución de este ejercicio depende no sólo de que se recuerden los cuadros por donde se ha pasado, hace falta además contar con un buen método de tanteo. Eso es, al llegar a una ruta sin salida (es decir, cuando vamos a pasar por fuerza por cuadros visitados anteriormente) saber exactamente cuántos pasos hay que volver atrás para estar seguros de que se toma un ruta diferente y además no se deja ninguna posibilidad sin explorar. Este algoritmo de tanteo es posible si se utiliza a fondo la pila, por ello un ordenador puede resolver dicho problema en un tiempo breve y estar seguro además de que se han cubierto todas las posibilidades.

Con esta generación de problemas, se abrían las puertas a unas tareas que aparentemente, exigían un tipo de "inteligencia" diferente a la de la programación iterativa clásica:

"un tema de programación particularmente curioso es la "resolución general de problemas". Su misión es definir algoritmos para encontrar soluciones específicas, sin seguir unas reglas prefijadas de cálculo, sino aplicando un método de tanteo sistemático ("trial and error"). (...) Frecuentemente, estas tareas se expresan de la manera más natural recursivamente y están constituidas por la ejecución de un número finito de subtareas. Puede contemplarse el proceso general como un método de prueba o búsqueda que construye gradualmente e inspecciona una árbol de tareas básicas" (Wirth, 1980, p. 147)

Rápidamente se cayó en la cuenta que resolver un teorema, tal como se hace actualmente en el mundo científico, podía ser reducido a problemas de pila. Es decir, la demostración de un resultado consiste en aplicar reglas conocidas sobre un tema y ver si se llega o no a su verificación. Actualmente hay ordenadores que demuestran teoremas matemáticos y físicos, que deducen leyes nuevas a partir de unas premisas dadas. Igualmente hay ordenadores que analizan sintácticamente oraciones y juzgan si están bien construidas o no. Los campos del habla artificial, en particular, se han desarrollado dotando a los ordenadores de bancos de reglas sintácticas y pseudosemánticas, de manera que se pueden fingir hasta cierto punto conversaciones humanas (el programa pionero Eliza responde a esta estructura).


# EN BUSCA DE UN CRITERIO DIFERENCIADOR


La Psicología Cognitiva cuenta con aportaciones de diversos autores que señalan diferencias entre el procesamiento humano y el de la máquina. Se cuenta con observaciones como la de Roszak (1989), que señala una invasión de la Psicología Cognitiva por parte de la Teoría de la Información, o críticas como las de Shallis (1989) a los modelados computacionales que nunca igualarán al mundo real.

No obstante, se trata en este artículo de buscar un criterio o argumento diferenciador, al menos en algún punto crítico, de la actividad de las personas y las máquinas. Para ello podemos seguir con el ejemplo de la bifurcación a subrutina y ver a qué conclusiones nos lleva.

La diferencia fundamental radica en la manera en que las personas bifurcamos a subrutinas a la hora de resolver problemas. Es característico de esta acción el que, al finalizar, se produzca una rápida reconstrucción del contexto anterior a su ejecución, para seguir con la tarea principal. Este punto es crítico, ya que si este contexto de razonamiento no se reconstruye adecuadamente, el individuo no sabe resituarse en la tarea principal y decimos que "pierde el hilo" de lo que estaba haciendo.

La bifurcación completa, mirada como proceso cognitivo, tiene éxito si se suceden tres operaciones:

1. Se salva el contexto de la tarea inicial; esto es, los datos significativos y orientativos de lo que estábamos haciendo se almacenan en la memoria operativa en un segundo plano.

2. La ejecución de la tarea secundaria no demanda demasiados recursos que obliguen a desalojar por completo el contexto anterior.

3. Se recupera el contexto inicial: son repuestos correctamente los datos guardados en el paso a).

La diferencia, pues, es que la máquina guarda en el paso a) una dirección simple de regreso y, precisamente por esta capacidad, puede volver con precisión al punto exacto en el que debe continuar el algoritmo de resolución del problema. Aquíradica su potencia para manejarse en bifurcaciones anidadas mientras que, en las personas, la limitación de nuestra memoria operativa (o memoria de trabajo) y el hecho de que establezcamos un "enlace semántico" para volver a la tarea principal, nos hace frágiles en este tipo de acciones de procesamiento de información.

En particular, otra gran diferencia que se deriva de este tipo de enlace es lo que en psicología cognitiva se llama "conocimiento tácito", es decir, la sensación que algo no marcha correctamente en caso de error. Al respecto los investigadores afirman:

"Quizá el aspecto más compulsivo de la intuición, y uno de los más citados en las diversas definiciones que se han dado (ver Westcott, 1968), es que el individuo tiene una sensación de lo que es correcto o equivocado, una sensación de cuál es la respuesta adecuada o no adecuada a realizar en un conjunto de circunstancias, pero es muy ignorante de las razones de tal estado mental" (Rebert, 1989, p. 232)

Otras diferencias se deben a características similares. Por ejemplo, la flexibilidad de los conceptos en el razonamiento humano (Hintzam, 1986) o el hecho que las categorías no formen clases bien definidas (Rifkin, 1986; Chisholm, 1987) distancian el procesamiento humano de la información del riguroso sistema de direccionamiento de los datos propio de las máquinas (éstas, tal como las entendemos hoy en día, guardan los datos en casillas perfectamente delimitadas y referenciadas, es decir, direccionadas).

Sin embargo, todas estas diferencias pueden eliminarse el día que una máquina imite un sistema de almacenamiento de datos impreciso. Y precisamente la lógica difusa se encamina en este sentido. Es decir, se está intentando enseñar a los ordenadores a trabajar con proposiciones no binarias (del tipo "viértase en la taza un poco de azúcar" o "esto está bastante caliente"). Los progresos, además, en agentes autodidactas, analizadores semánticos, programación genética, algoritmos evolutivos y todo tipo de prototipos informáticos que imitan el comportamiento vivo (aprendizaje, evolución, inteligencia) pueden hacer caer en el futuro éstas y muchas otras barreras que edifiquemos entre nuestro aprendizaje y nuestra cognición y la de las máquinas.

Es por ello que, los argumentos expuestos, los cuales percibía como insalvables hace años, se me antojan más frágiles actualmente. No sé, por tanto, si en un futuro existirán máquinas que imiten perfectamente nuestro comportamiento (de hecho, al consultar la bibliografía especializada, se puede constatar con alivio que los mismos investigadores en Inteligencia Artificial tampoco lo saben) y si pasarán el test de Turing. Y, en consecuencia, no sé si llegaremos algún día a sistemas de formación regidos por un ser mecánico.

Las diferencias expuestas, en definitiva, sirven para distinguir aspectos cognitivos y de aprendizaje entre las personas y las máquinas actuales. Estas últimas no pueden "entender" una manera de formar conceptos, guardarlos y operar con ellos propia de los humanos. Se podría argumentar que, aún así, podrían gestionar sistemas de instrucción. Dado que ésta es una pregunta que nos sitúa en el presente, va a ser respuesta desde la propia Tecnología Educativa y desde el presente.

# EL FORMADOR MECÁNICO: POR QUÉ S&Í Y POR QUÉ NO

Forma parte del saber en Tecnología Educativa la capacidad de utilizar medios para facilitar y optimitzar el aprendizaje. Hay conocimiento sobre medios porque hay conocimiento sobre el hecho de aprender. Bajo esta óptica, toda mecanización o introducción de instrumentos en el proceso de enseñanza-aprendizaje es un triunfo de los investigadores en educación. No obstante, hemos llegado a una contradicción aparente: nuestro logro en la parte tecnológica de la educación nos ha llevado justamente a prescindir de la faceta humana de la misma.

Es decir, sabemos tanto sobre el acto instructivo que somos capaces de predecir y controlar todas las variables que entran en él, de modo que ha quedado reducido a un modelo quasideterminista o, al menos, suficientemente determinista para que pueda ser gestionado por sistema expertos provenientes de la inteligencia artificial.

Pues bien, la idea que se ha expuesto en el párrafo anterior es la que se debe rebatir desde la propia Tecnología Educativa. Y vamos a hacerlo basándonos en dos argumentos fundamentales:

1. Argumento didáctico


Es el que se deriva del análisis del acto didáctico en los contextos de formación distribuida. Una exposición profunda de este argumento se encuentra en el artículo al cual pertenece la siguiente cita:

"A pesar de las posibilidades iniciales nadie niega que puede acontecer lo siguiente:

1. llega un momento en el que los sujetos se niegan a participar, situación que en formación de personas adultas no es extraña. (¿Se introducirán acciones motivacionales?; pero, ¿está preparado el medio para este menester?).
2. un cambio brusco en la dinámica del grupo genera comportamientos no esperados ni vislumbrados en el diagnóstico. (¿Puede el medio adaptarse a lo imprevisto?)
3. ante una situación de duda, uno o varios participantes demandan orientación. La duda puede provenir de lo meramente conceptual, lo cual quizá pueda paliarlo el medio; o de lo procedimental, aspecto que le será más complejo; o de lo actitudinal, momento en el que el medio, por muy sofisticado que sea, quizá desconecte la relación con el usuario." (Ferrández, 1995)

La respuesta del autor es que, si bien el sistema informático puede aparentemente prepararse para asumir las competencias que requieren estas tareas, va a fallar al llegar al trato individualizado:

"Podemos ya formular la pregunta pertinente: ¿puede el medio llevar a buen puerto el menester de la formación porque es capaz de "trabajar" con estas competencias? A primera vista parece que sí, pero cuando se comienza a contemplar la respuesta desde la individualidad de las personas, marcadas por su mundo afectivo, la contestación afirmativa se convierte en duda severa que termina, a la postre, en la negación." (Ibídem)

Por tanto, desde el punto de vista de la Didáctica, desde nuestros modos de analizar la instrucción, hay una conclusión obvia: existen aspectos del papel del formador no mecanizables, es decir, no sustituibles por un sistema informático.

1. Argumento cognitivo


Al plantear el problema del formador mecánico hay que tener en cuenta, para no confundir los términos, la siguiente cuestión: discutir si algún día llegaremos a tener "máquinas humanas" no es lo mismo que discutir si un sistema de formación puede prescindir de la supervisión y control humano. Éste es, a modo de aclaración, el argumento que se deriva de la psicología cognitiva, es decir, de la cuestión inicial sobre la analogía mente-ordenador comentada al principio del artículo.

En otras palabras, no entra en el campo de la Tecnología Educativa el construir una máquina que imite el comportamiento humano ni tampoco la evaluación de dicho comportamiento. Ambas cuestiones pertenecen a la ingeniería, la psicología, la filosofía, la lógica o quizá la biología. Por tanto, si un día llegamos a ver una máquina cuya conducta es indistinguible de la de un ser humano, es evidente que dicha máquina, debidamente "entrenada", podrá jugar un rol propio de las personas en un sistema de formación, pero éste no es el problema del "formador mecánico".

Por tanto, centrándonos de nuevo en nuestro problema y situándonos en el grado de desarrollo de la tecnología en la actualidad, la cuestión que se discute es si un software o cualquier otro sistema artificial puede realizar las funciones a que se refiere Ferrández (cita anterior). Éste síes el problema del "formador mecánico": el que una máquina que no se confunde con una persona humana pueda suplir su papel como formador.

Al respecto, hay que decir que en Inteligencia Artificial de cada vez más se avanza y de cada vez más se afrontan nuevos retos. Por ejemplo, antes los campos de investigación podían reducirse a tareas simples para las que se requería cierta "inteligencia" (como hemos visto en el apartado 2), ahora hay campos nuevos que intentan imitar la vida, la evolución, el aprendizaje como organismos, la adaptación al medio, la comprensión de conceptos, el razonamiento dentro de campos semánticos, etc.

Si embargo, no es todavía plausible que un ordenador "inteligente" en el sentido del desarrollo de la ingeniería de hoy en día pueda erigirse en formador. Se ha llegado, por ejemplo, a programas inteligentes que exhiben cierto conocimiento (razonamiento, almacenaje de reglas y aplicación de las mismas) en dominios determinados; ahora bien, no consiguen salir de estos dominios semánticos para saltar a una "comprensión" completa y holística de la realidad. En este estado de desarrollo, por tanto, pretender que un sistema mecánico puede regir un sistema de formación por el hecho de "comprender" un dominio sería caer en una nueva forma de logocentrismo.

Por todo lo expuesto, en definitiva, cabría decir que el argumento cognitivo es doble: por una parte, estamos hablando de máquina externamente diferentes a los humanos (diferentes en la percepción externa de sus procesos de cognición) y, por otra, la capacidad de cognición aparente en dominios limitados no confiere a dichas máquinas la capacidad de erigirse en formadores.

# A MODO DE CONCLUSIÓN Y EN ESPERA DE UN FUTURO

Las líneas de investigación en Inteligencia Artificial (imitación de comportamientos inteligentes) y en Tecnología Educativa (incorporación de "herramientas inteligentes" a los sistemas de formación) son fértiles y van a sorprendernos con nuevas aplicaciones en un futuro no muy lejano.

Para comprobar que se trata de una realidad cercana, puede consultarse la página [www.sia.eui.upm.es/~internet/proyectos/clasificador]. En ella se expone ampliamente la tesis doctoral "Clasificador inteligente de nodos web desde el punto de vista de su gestión", leída en marzo de este año en la Universidad Politécnica de Madrid. Se trata de un caso de asistencia en hipertextos en el sentido que decía la cita de Bartolomé al principio de este artículo.

No estaría de más que, cualquier lector curioso, consultara las múltiples páginas sobre Inteligencia Artificial y Aprendizaje que aparecen, no ya en los sites internacionales de la red, sino en páginas de investigadores de nuestro país. En particular hay dos sites que tratan esta temática con información muy extensa y de calidad: se trata de GAIA (www.geocities.com/Silicon Valley/Vista/7941) i AIRCENTER (www.aircenter.net).

Por lo que se refiere a la Tecnología Educativa y los efectos de estas ingenierías en pleno desarrollo, se puede asegurar que el futuro se dibuja en función de estas tres cuestiones:

1. Se van a aplicar programas procedentes de la Inteligencia Artificial en los sistemas de formación con soporte tecnológico

2. La línea de imitación de lo humano va a seguir investigándose en los laboratorios de ingeniería

3. La educación es una actividad con un factor humano inalienable, el problema al que siempre deberemos hacer frente es hasta cuándo va a ser así
 
A las personas de una generación que vio en su infancia como los televisores aparecían en los hogares y ahora asiste atónita a los problemas existenciales y éticos que plantea la clonación de seres vivos, a esta generación nos ha tocado vivir un momento histórico irrepetible e inquietante. Pero puede que todavía tengamos la oportunidad (no sabemos si para bien o para mal) de sorprendernos ante otro nuevo progreso tecnológico que no esperábamos. O, dicho de otro modo, mantengamos la sana actitud de ser conscientes que todavía no lo hemos visto todo. Esto es, esperemos lo inesperado, no sea que nos coja desprevenidos.

Por tanto, seguramente dentro de diez años (esperemos que no antes) deberemos revisar otra vez el problema del "formador mecánico" y comprobar que los argumentos sobre la imposibilidad de su implantación todavía siguen vigentes. Ante este vértigo de un progreso que supera de largo nuestras expectativas, nos queda el consuelo de refugiarnos en nuestros valores y en nuestro humanismo.

Sin embargo, ¿qué es, esencialmente, "lo humano"? Algunos cognitivistas señalan que el carácter metafórico de nuestro sistema de cognición es algo que las máquinas nunca podrán imitar. Nuestros juegos de palabras, nuestra atracción afectiva por la literatura, la forma de aprendizaje basada en cuentos de los que extraemos un "mensaje" para nuestra vida... son todas ellas facetas de un comportamiento difícil de capturar. Por esto mismo, aunque de momento sea más próximo al campo de la especulación que de la realidad, es tan inquietante la cita con la que he querido terminar esta comunicación:

"Gregory Bateson, antropólogo y teórico de sistemas que ha escrito numerosas obras sobre cibernética, biología y psicología, nos cuenta una anécdota. En su libro Steps to an ecology of mind (Pasos hacia una ecología de la mente), habla de un hombre que deseaba conocer la mente, saber qué era en realidad y si algún día los ordenadores llegarían a ser tan inteligentes como los seres humanos. Este hombre acudió al ordenador más potente del momento, que ocupaba toda una planta en un departamento de una universidad, y le introdujo la siguiente pregunta: "¿Calculas que algún día llegarás a pensar como un ser humano?".

La máquina zumbó y murmuró mientras empezaba a analizar sus propios hábitos computacionales. Finalmente, el ordenador imprimió la respuesta en una hoja de papel. El hombre, muy excitado, se apresuró a cogerla y leyó las siguientes palabras, pulcramente impresas: "Esto me recuerda a una historia..." (O'Connor y Seymour, 1996, p. 253)

BIBLIOGRAF&ÍA


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EL FORMADOR MECÁNICO: NUEVAS APORTACIONES A UN TEMA RECURRENTE EN LA TECNOLOG&ÍA EDUCATIVA


DATOS DEL AUTOR/ES:

Guillem Bou Bauzá (Area de Planificación Docente de la Escuela de Policía Autonómica de Cataluña. Carretera N 152 Km 20 Mollet del Vallès. Barcelona).

RESUMEN:

Este artículo repasa las aportaciones de la Inteligencia Artificial a los sistemas de aprendizaje en redes y analiza la posibilidad de desarrollar sistemas de formación autónomos, es decir, que prescindan de la labor humana. Los argumentos que se aportan revisan el estado de la cuestión sobre la temática recurrente denominada "del formador mecánico".

DESCRIPTORES:

Inteligencia Artificial, Aprendizaje, Cognición, redes

ABSTRACT:

This text makes an overview of Artificial Intelligence contributions to distributed learning systems, and thinks about the possibility of developing autonomous learning systems, that's to say, without human action. Arguments exposed review the question called "the mechanic teacher problem".

KEY WORDS:


Artificial Intelligence, Learning, Cognition, nets